En los años que cursábamos nuestros estudios universitarios a partir del 1974-75 en adelante el Organismo  de Crédito Especializado de Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional -FMI- no era bien visto por la población de los países en vías de desarrollo y en los del Tercer Mundo-subdesarrollados, siempre se lo acusó en los foros estudiantiles, sindicales y laborales en general de someter a los países que requerían préstamos a una serie de imposiciones que mermaban aún más sus escuálidas economías, estas medidas se las denominaba de ajuste y estaban contenidas  en lo que se conocía como las Cartas de Intención que imponía el Fondo Monetario Internacional a los países que se endeudaban con el organismo multilateral de crédito.

El Ecuador acaba de conseguir dinero del Fondo Monetario Internacional como resultado del Acuerdo negociado entre nuestro Ministerio de Economía y Finanzas y los representantes del Organismo Multilateral. Llegarán al país más de USD 7000 millones hasta diciembre del presente año. USD 2000 millones ya están ingresados a las cuentas nacionales, a eso se debe sumar  un nuevo crédito chino, otros montos que  vendrán del Banco Mundial -BM-, el Banco Interamericano de Desarrollo -BID-  y de la Corporación Andina de Fomento -CAF- que dicen sumará USD 7150 millones.

El señor Presidente de la República ha ponderado el éxito de esta negociación y la llegada al país de dinero fresco.  Es cierto que en las circunstancias que vive el país en materia económica, sumada la crisis sanitaria mundial que ha empeorado la economía ecuatoriana, el lograr que nos presten dinero si se puede calificar de éxito; pero, preocupa el monto al cual estamos llegando en materia de endeudamiento. El señor Presidente podrá terminar su período constitucional y vistas las condiciones de esta renegociación corresponderá al nuevo administrador del Estado ecuatoriano implementar todas aquellas medidas que son parte del acuerdo al que han llegado con el FMI. Lo interesante es que eso que expresábamos como la Carta de Intención del Fondo, ahora se ha convertido en recomendaciones a fin de corregir omisiones y acciones que con seriedad debían haberse implementado de manera técnica en el país,  condiciones mínimas de una racional administración de lo público, que permitan la sostenibilidad fiscal y de la dolarización, así como transparencia en la gestión pública; es decir, nos recomiendan que tengamos un marco jurídico que permita proteger los dineros de todos los ecuatorianos de estas mafias que llegan al Poder -simplemente a robar-, que permita recaudar los dineros públicos sustraídos por los mafiosos, mediante una Ley de Extinción de Dominio, que se busque por razón de la inversión privada crear nuevas plazas de empleos, sugiere que el Estado actúe con transparencia en los procesos de contratación pública, dice que el Ecuador debe avanzar  con una reforma tributaria progresiva, comenzando por ajustar el gasto público.

Es obvio suponer que estas recomendaciones no las alcanzará a ejecutar este gobierno –que esta preparando su salida- en consecuencia le corresponderá al nuevo elegido en febrero próximo. Por ello es necesario que los aspirantes a llegar a Carondelet deban pronunciarse con la mayor precisión y claridad sobre estas recomendaciones del FMI.

Dejamos constancia de que el FMI no dice nada respecto de la Seguridad Social. El gobierno del presidente Lenin Moreno tampoco ha dicho absolutamente nada en cuanto al pago de la abultada deuda a la Seguridad Social. Mientras tanto, se sigue tomando dineros de otras prestaciones o del fondo de inversiones que maneja el BIESS, para pagar cada mes las pensiones a los jubilados del IESS, cubriendo (tapando) la inconstitucional actitud del gobierno que está obligado por Ley a depositar el 40% de las pensiones jubilares cada mes. No lo hace desde octubre del año anterior. Este tema también debe ser materia de un pronunciamiento de los candidatos a gobernar el país y de aquellos que aspiran a llegar a la Asamblea Nacional. Esta negociación calificada de exitosa le ha dado un respiro al presidente Moreno, pero el pago de este endeudamiento nos corresponde a todos los ecuatorianos.(O)