Los innumerables escándalos que han rodeado y continúan en la Asamblea Nacional, son el más puro reflejo de cómo campea la corrupción en dicha institución. Unos hablan de frente, sobre como robar; otros de coimar, temas que tienen cansados a los ecuatorianos. 

Escándalo, tras escándalo, es la tónica de una entidad que ya no puede tener más abajo su aceptación a nivel nacional.

Con un escueto trabajo, debido a la ignorancia y los intereses políticos de sus representantes, muchos de quienes forman parte de este organismo  brillan por su ausencia. El tema es complicado, el desgaste de esta institución cada vez es mayor, a parte de ser una gran traba, para el desarrollo del país, hay muchas leyes que deben ser aprobadas con carácter de urgente, leyes como una nueva legislación laboral, y que sin embargo por el afán de complicarlo todo, con chantajes e intereses políticos, obstaculizan asuntos emergentes como estos, que requieren de especial atención.

Recordemos que en este país se supera de largo el 70% de desempleo, una gran preocupación que requiere atención inmediata; sin embargo, es un asunto que está en veremos. Lo más probable es que por medio de la Asamblea no pasará esta nueva ley,  por ello se prevé que el ejecutivo tendrá que hacer con una consulta popular. 

Con estos antecedentes, los ecuatorianos nos preguntamos, hasta qué punto sirve el aporte que la Asamblea le da al Ecuador, al tener un circo lleno de payasos, modelos, estrellas de crónica roja, cantantes y futbolistas, cuya función prioritaria es obstaculizar cualquier opción de cambio.