Los representantes máximos de la Policía Nacional y las FFAA, en visita a la penitenciaria de esta ciudad, han hecho el anuncio de que construirán un nuevo destacamento al interior del CPL, un espacio permanente destinado a los uniformados, como punto estratégico de reacción inmediata, ante cualquier eventualidad que se presente en el lugar.  

Ya era hora que este monstruo indeseable, por lo menos tenga un espacio propio destinado a los uniformados, pues en los diferentes amotinamientos en los que nos hemos encontrado presentes, sorprende que policías y militares lleguen con bastante retraso. 

En un lugar tan peligroso como lo es éste, no existía un espacio de esta naturaleza, para monitorear y sobre todo estar presente, con un buen número de uniformados, para realizar una actuación inmediata.

Recordemos que esta cárcel que supuestamente algún día fue de máxima seguridad, ya no cuanta con cámaras, ni otros elementos de seguridad, que son básicos en este tipo de reclusorios.  

Desatinadamente los creadores de este gigantesco monstruo, jamás pensaron en el enorme presupuesto que se necesitaba para manejar y mantener una penitenciaria de este tamaño, un completo desatino que, a pesar de que lo hicieron con tremendo sobreprecio, como todo lo que se hizo en el correato, jamás pensaron que estos centros de privación para 5000 personas, se convertirían en escuelas de la delincuencia y perfeccionamiento y desarrollo de las mafias. Está claro que fue una obra sobredimensionada, sin estudios ni proyección del impacto que tendría.

Hoy sufrimos las consecuencias de este desatino, una obra inconsulta, pues no se socializó con la población, y para colmo, absolutamente ilegal, porque ni siquiera cuenta con permisos de construcción.