Sin duda que las últimas acciones del Movimiento Indígena han sido muy cuestionadas por los ecuatorianos. Primero la falta de acción frente a las declaraciones de una coidearia, “si van a robar, roben bien“, luego la pretensión de adquirir carros de lujo, ahora se presentan documentos sobre los despilfarros de la Presidenta de la Asamblea, todo esto dentro de un marco en el que esta tendencia política ha cuestionado los robos, los excesos y la corrupción. Sin duda que por la boca cae el pez, hoy que ellos son los protagonistas, están demostrando que no tienen ninguna diferencia con la desgastada clase política tradicional.

Es evidente que las palabras y la fuerza que tenía este movimiento, se está viniendo a menos, en la actualidad no tienen cara para hacer reclamos, ni cuestionamientos. Insistimos, han hecho hasta lo imposible para que a una de sus miembros, con clara responsabilidad sobre sus palabras no se la sesione como merece, considerando que por la gravedad de su arenga, incluso debió ser destituida.

Con este rabo de paja, queda demostrado que el tema de la muerte cruzada, cada vez se hace más imprescindible, en una desgastada institución que no llega a tener al 1 % de aceptación, y los intentos de cambiar la imagen de este organismo por parte de sus actores, son absolutamente imposibles, porque la Asamblea está viciada de corrupción, tejes y manejes, que han terminado por completo con su reputación.