El año 2020 llegó con elementos generadores de cambio en los mercados energéticos, enero arrancó en presencia de síntomas que parecían advertir un año difícil para el petróleo. Podríamos establecer como el inicio de esta serie de eventos al ataque planificado de EEUU que cegó la vida del General Iraní Soleimani lo que agudizó la situación de crisis geopolítica en medio oriente, incluso podríamos ir tres meses atrás cuando fueron bombardeadas por drones las instalaciones de Saudi Aramco, un ataque que supuestamente lo llevó a cabo las fuerzas aliadas a Irán, dejando así una tensa situación para inicios de 2020. Todo este preámbulo hacia entrever que la industria petrolera tendría un año atípico.

Los momentos de tensión de los primeros meses elevaban la cotización del barril para en no menos de una semana recobraba su costo original. Por muchos menos que esto en el pasado los mercados habrían reaccionado de mejor manera a la alza de una forma sostenida en el tiempo pero ya no se veía esa respuesta.

El mercado petrolero recibió su último revés con la pandemia del covid 19, y por los antecedentes mencionados se puede decir que la salud de los mercados ya estaba mal antes del virus, esta disminución de los precios afecta a los yacimientos donde el costo de producción es elevado y un claro ejemplo es el fracking (Norteamérica, Argentina y otros) y por supuesto el esquisto bituminoso de Canadá, donde los costes del producción fluctúan entre 35 y 45 dólares por barril.

Algunas empresas petroleras registran pérdidas en todo el mundo y al menos dos ya se declararon en insolvencia en EEUU, parece que están terminando los días de la relativa estabilidad de la industria hidrocarburífera; para muchos es la antesala del paso a energías más limpias y modernas que están a punto y cada vez son más baratas como la eólica y la solar.

El mundo, en especial las grandes naciones están en un proceso de electrificación, intentando dejar a un lado a la energía proveniente del carbón y del petróleo, este proceso de cambio solo se ha podido dar con la tecnología moderna, de hecho el covid dejó muy mal al carbón, volviéndolo como la fuente de energía más costosa de planeta, algo impensable un par de décadas atrás.

Se habla mucho estos días de la estabilidad eléctrica y como se ha garantizado el suministro de energía con renovables sobre todo por la gran demanda generada en los Hospitales como respuesta a la pandemia y a los altos consumos debido al confinamiento en las casas, buena parte de la demanda fue cubierta con renovables, las mismas ganan terreno y notoriedad, sin embargo, es temprano para pronosticar el principio del fin de una era.

Al día de hoy el petróleo por sus bajos costos se vuelve más atractivo como fuente de energía dejando un panorama desafiante para las emergentes renovables, las cuales deberán mejorar sus costos de generación para volver a ser competitivas. 

Aún no somos totalmente consientes de eso, pero  es cierto, la vida tal como la conoceos no volverá a ser la misma, al menos no en estos próximos dos años.