El anterior sábado, 08 de septiembre, el país recibió una noticia que nos dejó anonadados, sobre todo, a los amantes del fútbol, ya que se anunció con bombos y platillos la petición que el señor Presidente de la República, Lic. Lenín Moreno Garcés, había hecho a sus homólogos, Iván Duque de Colombia y Martín Vizcarra de Perú, para que las tres naciones solicitaran a la FIFA, ser sedes del mundial de fútbol de 2030. Esta cita ecuménica tendrá la particularidad de ser la que celebre el centenario de los mundiales, los cuales arrancaron en 1930, en donde la selección charrúa, la anfitriona, se consagró como campeona del mismo, en un duro partido contra Argentina. Por este motivo, el órgano rector del fútbol, está planeando realizar este mundial por lo más alto y seguro solicitará que las condiciones de los países que lo acojan sean las mejores. Cabe mencionar que por una ley de rotación de sede, le toca en aquella ocasión a Sudamérica, y que por eso Ecuador tiene la iniciativa de querer celebrarlo.
La afición deportiva se hizo eco de esta noticia y expresó su sentir en las redes sociales. La gran mayoría rechazó esta iniciativa, ya que, según el parecer de la ciudadanía, nuestro país no tiene la capacidad económica para responder a las exigencias que implican este tipo de eventos. En realidad, la gente no se equivoca, porque la FIFA requiere para los mundiales estadios e infraestructura de primer nivel, esta última, no sólo en cosas directas, como es la estadía de las delegaciones hospedaje para ellos, etc., sino que también solicita carreteras de primerísimo orden, hotelería de lujo para la gran mayoría de visitantes, lugares de concentración masiva para turistas y, lo que es más importante, seguridad extrema para todas las personas. Como lo dijeron los aficionados, nuestro país carece de tales cosas, aunque en vialidad estamos a la vanguardia del mundo, pero no tenemos, por ejemplo, trenes masivos para el traslado de gente, ni mucho menos, suficientes aeropuertos adecuados. La infraestructura hotelera no es de las mejores en el país, salvo en las ciudades grandes. Ahí es donde entrarían las ciudades vecinas, como Latacunga, la cual, si se diera el caso, también debería equiparse bien para albergar a los posibles turistas.
Como aficionado de fútbol que me caracterizo, me sentiría muy orgulloso y sería una oportunidad de oro para cumplir el sueño de alguna vez asistir a un partido de un mundial, pero es verdad que debemos aterrizar, y aunque la petición es atractiva, estimo que nuestro país no puede ser sede de esta clase de competiciones. Quizá Quito, Guayaquil y otras ciudades grandes podrían, con algún mejoramiento, cumplir con las exigencias, pero las demás están muy lejos de lograrlo. Lo peor de esto es lo que sucedería después de la cita mundialista. Estoy seguro que lo que se buscaría con este evento sería el promocionar a nuestro país turística y económicamente, pero nadie nos asegura que logremos conseguir despegar, ya que siempre se corre el riesgo de no hacer bien las cosas y no cumplir con el objetivo. Eso sucedió en 2004, cuando nuestro país albergó el concurso Miss Universo, el cual no promocionó al país como se esperaba, a pesar de los intentos que se hizo.
Sin embargo, veo con buenos ojos que haya quien quiera ver a nuestra nación por lo más alto. Es verdad que aún no estamos preparados para recibir a un evento de tales magnitudes, pero debemos plantearnos elevar nuestro nivel. Tenemos innumerables riquezas, las cuales tienen un potencial turístico de grandes dimensiones, pero aún estamos muy lejos de “vivir del turismo”.
La verdad, no hay que hacerse falsas ilusiones, ya que otros países están terciando para obtener el evento. Hablo de Uruguay y Argentina, países que fungen como preferidos por la FIFA, ya que históricamente, estos fueron los protagonistas de aquel primer mundial, en donde arrancó esta pasión. Cabe mencionar que incluso de Uruguay se critica su poca infraestructura, y se ha dicho, que deberá invertir una fuerte suma para que la Gloria del Fútbol regrese al lugar donde nació…(O)
CONTINUARÁ…