Hace 4 años cuando tenté la posibilidad de ser candidato a la Alcaldía de Latacunga por el Partido Social Cristiano, algunas voces “opositoras” se empezaron a alzar en contra de mi postulación dentro y fuera del que era mi partido, diciendo que no podía ser aspirante al Sillón de Rafael Cajiao Enríquez entre otras razones porque “no vivía en Latacunga”.
Aquellas personas que entonces opinaron eso desconocían por completo que mi ejercicio profesional ha tenido siempre como base Latacunga, gozo de la posibilidad de litigar en mi tierra, mi domicilio fiscal está acá y la raíz más fuerte que me unirá a esta tierra será, durante toda la vida, mi familia; esa gente hace 4 años repetía incansablemente “es que no sabe los problemas de Latacunga, porque no vive acá”.
Tras aquellas expresiones desafié públicamente a quienes compartían mi aspiración en el partido a un debate público, en el que expongamos no solo los problemas como les encanta hacer a los políticos, sino las soluciones para ellos, han pasado 4 años, aún espero sentado su aceptación, es evidente que para la crítica fueron buenos, para la propuesta no tanto.
Seguramente se preguntará el estimado lector ¿por qué me cuentas esto? ¿no lo has superado ya? Y pues la respuesta es sencilla, lo hago por dos razones, primero porque otra vez lo andan diciendo (ni siquiera en casa hemos hablado de una candidatura y ésta ya incomoda a algunos) y la segunda y más importante porque tras 16 años “que me fui” las cosas en Latacunga siguen siendo iguales y eso desgarra mi alma. Veamos:
Hace 16 años “que me fui”, la actividad comercial se asentaba principalmente en El Salto, se planificaban 2 mercados en las 2 plataformas y se hablaba de una “red de mercados” en todo el cantón, han pasado 16 años, 192 meses, 5.840 días, 140.160 horas y la red de mercados NO APARECE, parroquias como la Ignacio Flores o la Juan Montalvo donde podrían generarse espacios de distribución de productos siguen abandonadas, es más, la Junta Parroquial de Juan Montalvo quiere ya convertirse en Parroquia Rural para auto administrarse.
Hace 16 años “que me fui” el aeropuerto no operaba, se hacían vuelos ocasionales de pasajeros y uno que otro recurrente de carga, se hablaba de una Zona Franca y de los miles de empleos que se generarían cuando éste funcione ¿adivine qué? Ni los empleos llegaron, ni los aviones aterrizaron, ni la carga despegó.
Hace 16 años “que me fui” el Municipio de Latacunga no se desconcentraba y si Usted quería pagar impuestos, hacer trámites, aprobar planos o hacer “cualquier consultita” tenía que ir al Palacio Municipal, ahora algo se puede pagar en bancos y cooperativas, pero los trámites siguen siendo personales, los certificados del Registro de la Propiedad tienen que sacarse en ventanilla y los planos y licencias requieren su presencia.
Hace 16 años “que me fui” las parroquias rurales de Latacunga no se habían integrado a un Plan de Turismo cantonal, que permita rescatar sus atractivos arquitectónicos, su cultura y sus propias festividades para impulsar la llegada de visitantes, hoy tampoco; y las urbanas, menos.
Hace 16 años “que me fui” Latacunga no tenía parques y las obras se centraban en adecentar el Polideportivo de La Laguna, sacar las algas del Parque Náutico y arreglar los parterres de las calles, hoy tampoco los hay, en honor a la verdad se construye un Parque Lineal en Nintinacazo, pero aquel ofrecido en la Avenida Eloy Alfaro se quedó en la primera piedra, el de Tilipulo en el plano y los de las parroquias en la mente.
Hace 16 años “que me fui” Latacunga aún no tenía el tráfico de ahora, contaba con 5 o 6 líneas de buses urbanos y medianamente se podía conducir en ella, ahora el caos es indescriptible, no se ha hablado de un nuevo sistema de transporte público que unifique a la periferia urbana que ha crecido tanto y no se ha sacado al Terminal Terrestre del centro de la ciudad ¡ah! Pero se pusieron semáforos, cierto, casi me olvido.
No escribiré más líneas estimado lector, pero sí le pongo un desafío, recuerde como era Latacunga hace 16 años “cuando me fui” y mírela ahora ¿no estamos en una cápsula del tiempo donde los días pasan y las obras no llegan? O es un bucle en el que todo da la vuelta y regresa al mismo punto ¿es esa la Latacunga que queremos? ¿es esa la Latacunga que merecemos? (O)