El Estado en su forma primigenia de estructurarse obedece a la necesidad del ciudadano de acceder a rectorías institucionales, pero además de generar espacios de seguridad, a cambio el ser humano, el habitante, entrega su originaria libertad.

En muchas ocasiones la esencia del Estado precisamente no concibe algunos de sus titulares, ya que piensan que la institución como tal, es la razón de esta entelequia jurídica, creada a favor del particular, ya que entienden que el ciudadano debe encontrarse sumiso a la estructura estatal.

Pero además de estos espacios, se requiere de poder que nuevamente el ciudadano debe otorgar a través de su voluntad en las urnas, lo que se conoce como Democracia Plebiscitaria, es decir, quien tiene mayoría gana y dirige a todo un Estado, convirtiéndose en el titular de la Función Pública.

Por lo tanto, como observamos todo radica en nosotros y las decisiones que vayamos adoptando en el transcurso de nuestro corto peregrinar en la existencia humana, de ahí depende la razón de una sociedad organizada que su motivo de origen es el de generar un bien común, es decir, dotar de toda la favorabilidad a mejorar la existencia.

A veces podríamos no asimilar la razón de un país como tal y sus objetivos fundamentales, ya que el poder se ha desvirtuado tanto, que casi de forma exclusiva se utiliza a éste, para mejorar situaciones personales y no colectivas, de ahí que viene latente la corrupción como un modo de aprovechamiento para determinados grupos en perjuicio de la mayoría.

Por este motivo al momento que exigimos que el ciudadano tenga actitudes morales de rectitud y transparencia, también debemos exigir de nuestras autoridades similares actitudes, por cuanto lo uno es inseparable del otro; por lo tanto, que un Estado no nos mienta, que sea transparente, que realice todos sus actos a favor de nosotros, que no nos esquilme, que no nos perjudique, etc., no es solicitar imposibles, sino lo correcto, lo normal y lo deseable.

Lamentablemente, estamos en una era en la que precisamente estos objetivos loables se pierden y son otros los que se imponen, como habíamos advertido de los actos de corrupción, ya que nos engañan, dicen crear impuestos para nuestro bienestar y aprovechan de la ley para beneficiar a los grupos empresariales transnacionales, además indican que es necesario el aporte de todos para sacar a un país de todas sus necesidades, pero crean normas obligatorias para la mayoría, mientras que para el resto imponen situaciones que establecen mayor pobreza y subdesarrollo.

Crean mecanismos de los cuales el pueblo desconoce sus motivos, porque además les conviene no tener excelente educación, ya que el momento en que este derecho se hace efectivo, se convierte una sociedad más crítica y reclama por lo que en apariencia se convertiría en benefactor y pasa a convertirse en abusador y arbitrario.

Además, las esferas del poder requieren de los actos de fuerza, para someter a sus habitantes, como son la utilización de la Fuerza Pública, quienes por naturaleza no deberían utilizar en contra de su propio pueblo; pero también se utiliza estos espacios para dominar y doblegar, aunque tengan que apuntar sus bayonetas al pueblo llano y sencillo.

Adicionalmente de las mentiras y las directrices reservadas, que son utilizadas para engañar y ocultar en ocasiones la perversidad de las decisiones, a pretexto de salvaguardar el bienestar general y evitar conmoción social, que va en contra de la paz de una sociedad.

Por ejemplo, si organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional otorgan dinero a nuestro estado, las condiciones de cumplimiento de estas obligaciones deberían ser transparentes y conocidas por todos, sin embargo y ni siquiera con un pedido pendiente, deberían hacerse púbico que todos conozcamos, así como las condiciones en los cuales nos endeudamos, ya que todos terminamos pagando estos compromisos económicos.

Igualmente, en la represión, aunque sea denominada legítima por parte del Estado a los inconformes, deben utilizar su fuerza de manera racional y progresiva, pero no desproporcionada y alevosa, ya que los crímenes de estado eclosionan precisamente de este accionar desmedido que cobra víctimas mortales que posteriormente son abandonadas a su suerte.

Pero para esto utilizan información secreta y reservada, que en ocasiones sirve solamente para encubrir abusos y mas no para mantener el orden social, lo que beneficia a sus autores intelectuales y materiales.

Por este motivo en siempre emplazamos a tener un Estado que otorgue beneficio común, que sus objetivos sean los mejores para su habitante, que sea transparente, que diga la verdad, evitando engañarnos y cumpla con los beneficios de una organización que se originan en el bienestar y no en la destrucción.(O)