El tema delincuencial en el Ecuador va creciendo a una velocidad de vértigo y es que la situación económica, es el caldo de cultivo perfecto para que la sociedad busque desesperada una válvula de desfogue para poder subsistir.

Y claro está, lo más fácil en un país ahogado por tanta corrupción, es la tendencia al lado delincuencial, pues si el pueblo tiene el ejemplo de sus líderes, el cometer ilícitos, es algo absolutamente normal.  

Parece mentira que todavía sigan vigentes los mismos actores de la corrupción de hace años, en la lista está toda una familia completa, que para nadie es secreto, se alió con la administración actual, a manera de cuota política, y se repartieron varias entidades, en las que hicieron arca abierta, desfalcando las mismas. 

Hoy que pasamos por una situación tan delicada, como lo es la pandemia, han quedado al descubierto, todas las quiromancias de estos personajes, porque si no hubiera sido por el Covid-19, seguramente seguirían robando de manera descarada, sin que les pase nada.  

Si el pueblo tiene el ejemplo de estos delincuentes que han vivido del robo, la criminalidad y la corrupción, con qué cara, podemos pedirle que no robe, si en este ambiente de descomposición hemos vivido por décadas y seguimos haciéndolo con más fuerza.  Sin duda que debemos buscar una opción completamente diferente, en estas nuevas elecciones, seguir viviendo del populismo y el sensacionalismo, es algo, que nos hunde aun más en el fango, llevándose todas las probabilidades y esperanzas que quedan. (O)