La mayoría de ecuatorianos de nuestra generación se acostumbró a vivir con la seguridad de que contábamos con el respaldo de unas fuerzas armadas robustas, valientes; pero sobre todo, decididas a mantener el orden; héroes de guerra que demostraron al pueblo ecuatoriano lo bien preparadas que se encontraban, al ganar una guerra, poniendo en orden la casa y haciendo que se respete el nombre de la Patria; al frente de esta institución se encontraban personajes como Miguel Iturralde, Carlo Magno Andrade, Paco Moncayo y muchos más que pusieron en lo más alto el nombre del Ecuador.
Hoy con qué nos topamos, con unas Fuerzas Armadas, desarmadas no sólo de equipamiento, sino principalmente de talento humano; al parecer la gran estrategia del gobierno anterior fue desmantelar y arruinar por completo el orgullo nacional que se acostumbró a tener en precepto a este país.
La primera sorpresa fue que por la frontera norte pasaban los narcotraficantes y la guerrilla como si estuvieran en su casa, hasta que ya vimos las consecuencias, cuando se les trató de poner en orden, volaron el cuartel de Policía de San Lorenzo, ese fue el antecedente de lo que estaba ocurriendo en el país, y hoy en día en estas manifestaciones nos topamos con otra sorpresa, pues a los militares poco les faltó para entregarse a los protestantes, para que les secuestren, dejando una de las instituciones principales del país a la buena de los vándalos, nos referimos a la quema de Contraloría, que ojo, el día anterior ya quisieron sabotear, pero sin embargo por la falta de mano dura y control, destrozaron esta institución, dejando en evidencia que tristemente este país no está protegido por sus Fuerzas Armadas.(O)