A la edad de  92 años ayer en la ciudad de Quito falleció el destacado latacungueño y jurisconsulto ecuatoriano Rodrigo Varea Avilés,  que será enterrado hoy en su tierra natal Latacunga.
Rodrigo Varea se distinguió en varios campos del saber y del derecho alcanzando las más altas dignidades en  el foro ecuatoriano, siendo parte de la Corte Suprema de Justicia por largos años, además de ser fuente de consulta de los profesionales del derecho que incursionaban en esta profesión y de quienes necesitaban su consejo sano, académico y profesional.
Rodrigo Varea Avilés estudió en Latacunga, la primaria en la escuela de los Hermanos Cristianos y la secundaria en el colegio Vicente León, obteniendo el título de bachiller con las más altas calificaciones.
En Quito, en la facultad de derecho de la Universidad Central del Ecuador, se graduó con honores de doctor en jurisprudencia y Ciencias Sociales, el 20 de enero de 1951. Posteriormente realizó un postgrado en Derecho Internacional en la Universidad Central.
Rodrigo Varea Avilés comenzó a trabajar desde muy temprano para costear sus estudios de Derecho, desempeñando con gran dignidad los puestos muy modestos en sus inicios, desde auxiliar y secretario de la dirección de agua potable en el municipio de Quito.
Una vez graduado fue designado para ocupar diferentes cargos en los que cumplió a cabalidad, con mucho conocimiento y disciplina; Comisario Municipal de inquilinato, Juez de Inquilinato, Juez Primero Cantonal; Juez Primero Provincial; Ministro de la Corte Superior y finalmente Ministro de la Corte Suprema de Justicia durante quince años.
“La mayoría de las veces los ascensos más que merecidos, fueron frenados por él mismo. En cinco ocasiones declinó integrar la Corte Suprema de Justicia para la que le sobraban méritos y cualidades y, sin ninguna vinculación política, solo por su brillante carrera judicial llegó allá después de una larga, impoluta y reconocida trayectoria. Sus actuaciones judiciales profundas y certeras, lo colocaron más allá del bien y del mal, en un pedestal al que muy pocos acceden”.
Rodrigo Varea Avilés desde las funciones que desempeñó durante largos años, siempre estuvo dispuesto a ayudar y colaborar con los latacungueños que necesitaban de su consejo, de su posición para satisfacer alguna necesidad, nunca se olvidó de su tierra natal a la que siempre llegaba a visitar a sus familiares. Paz en su tumba.(I)

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