Este 31 de agosto, el Presidente de la República celebró 100 días de mandato, lo hizo cumpliendo su principal oferta de campaña, vacunar a nueve millones de conciudadanos en ese tiempo, logrando disminuir la cantidad de contagios de la covid-19 (aunque la variante Delta no da tregua), disminuyendo la ocupación de camas en hospitalización y cuidados intensivos y por ende ‘normalizando’ en medida de lo posible las actividades de los ciudadanos, ese es sin duda su logro fundamental, aquel que ha permitido que -según varias encuestadoras- al menos siete de cada 10 ecuatorianos lo apoyen y seis de cada 10 crean en su palabra.

       Han sido 100 días buenos para el país, de eso no cabe duda, si se quitan los escándalos de la Asamblea (que nada tienen que ver con el presidente), se respira paz en la Nación, se siente esperanza en la gente y sobre todo se ve respeto a las libertades y a la democracia, ya que disentir hoy por hoy no es un delito ni tiene persecución, las sabatinas ya no se hacen y la oposición pudo reunirse en paz y designar nuevas autoridades sin que del Estado Central salgan epítetos contra ellos.

       Uno que otro traspié se ha dado y es comprensible, un Gobierno no puede ser perfecto si está integrado por humanos imperfectos, pero lo que el ‘Guille’ y su equipo han desarrollado, lo han hecho bien y desde esta tribuna lo reconozco y aplaudo, sin subirme a la camioneta (como otros).

       Concluidos los 100 primeros días del Gobierno del Encuentro, resta ver qué hará los próximos 1.361 y los desafíos que debe enfrentar en ese tiempo, en este artículo espero ir delineando los elementos que creo marcarán la agenda en los tres años ocho meses que restan:

       Es necesaria UNA reforma tributaria, en mayúsculas UNA, en la cual se simplifique el sistema impositivo nacional, se eliminen tributos, se facilite la creación de micro y pequeñas empresas, se elimine las tediosas declaraciones mensuales y además se consagren las deducciones que por varios conceptos se ‘debe poder’ hacer.

       Tenemos que abrirnos al mundo y la suscripción de acuerdos comerciales CON TODOS los bloques y países que podamos, eso es urgente, el planeta está interconectado y quedarnos con la mentalidad de ‘solo negocio con los vecinos’ le hace daño al Ecuador, “debemos fortalecer la producción nacional y hacerla competitiva” sí, pero hay que hacerlo sobre la marcha, el tiempo no espera y esos mismos vecinos con los que queremos jugar a la tiendita ya están vendiendo en los supermercados de China, Estados Unidos, la Unión Europea y hasta Australia.

       Hay que reformar la Seguridad Social y hacerla eficiente pero principalmente atractiva para una generación (la mía y las que siguen) que no la ven como opción, ya que no es transparente, para de esa manera sostener el sistema de pensiones y salud que se ha venido a menos, invitarnos a afiliarnos no es suficiente, darle sentido a por qué hacerlo sí.

       Una reforma constitucional y legal que facilite el emprendimiento y la reorganización del Estado dejando de lado las novelerías constituyentes del 2008, tales como la prohibición de la contratación por horas, las cinco funciones del Estado, la Asamblea unicameral, la imposibilidad de reelección y la proscripción de bases extranjeras, por ejemplo, son necesarias, de la misma forma incluir la adopción homoparental o el aborto por violación en la agenda social que también lo son.

       Finalmente, afianzar la seguridad nacional, a través de una reorganización integral del sistema carcelario y de una lucha sin cuartel contra el narcotráfico y grupos criminales (aún con apoyo de otras naciones) harán de este Ecuador un ‘mejor país para vivir’ y del ‘Guille’ un presidente para recordar, aunamos por ello, usted lo puede lograr.