Arrastre de la bandera.

Esta fiesta se la realiza ocho días después del Día de los Difuntos.

Consiste en una conmemoración que realizan los indígenas y campesinos ocho días después del Día de los difuntos, celebración que une la religión católica y la creencia andina para lo cual se nombra un prioste denominado Prioste de las Almas; el arrastre de la bandera se realiza por las principales calles de la ciudad;  encabeza el capitán, a quien lo acompañan dos alféreces vestidos al estilo militar; la bandera de esta festividad  representa la crucifixión de Cristo y sus correspondientes símbolos de ascensión al Calvario, es custodiado por 12 negros vestidos con prendas de tela espejo de colores vivos y portando un pañuelo de color blanco en señal de limpieza y cuidado de la bandera, que mide 12 metros de largo y decorada con una franja central de color blanca y dorado; también acompañan personas portando imágenes alusivas a la fecha como Jesús resucitado, ángeles, almas en el purgatorio y alguna imagen de principal veneración del lugar o de devoción  del prioste.

La procesión es un rito ceremonial galante con disfrazados, volatería, bandas de pueblo y más alegorías festivas de tributo a los seres queridos y familiares fallecidos, ya que según la cosmovisión andina la muerte no es el final sino una transformación a otra plenitud vida; así como para recordar lo que fue el ser querido en la vida terrenal y su legado, por lo que se realizan misas, plegarias y ofrendas en su memoria. Luego del recorrido por las calles céntricas de la ciudad se dirigen al cementerio a la tumba del fallecido homenajeado para unos momentos de honras fúnebres y posteriormente dirigirse a la casa del prioste, donde se ofrecerán los respectivos parabienes al prioste de los devotos, acompañantes e invitados, a quienes se les comparte comida, chicha y bebida en la continuación del festejo. (I)