Luego de 18 días de paro, por fin se llegó a un entendimiento, en esta ocasión la paralización rompió un nuevo récord, y deja como consecuencias cerca de  USD 1000 millones en pérdidas, negocios devastados y un mal precedente para el Ecuador, con un riesgo país que se disparó por las nubes.

Es complicado pensar que, en el momento menos pensado, se pueda paralizar toda una nación, destrozarla con actos vandálicos y no ha pasado nada, el país pide a gritos que estas manifestaciones violentas y abusos sean judicializados, porque no pueden quedar en la impunidad. 

Los hechos demostraron que se trató de una intentona de golpe de Estado. Se ha visto con preocupación que no sólo era una protesta indígenas, sino que más bien detrás de todo esto, se encuentran verdaderas mafias, que intentan conspirar contra un gobierno que le ha dicho no al narcotráfico y que está a apunto de judicializar las hazañas de los famosos representantes de la revolución ciudadana. 

Queda en la retina de los ecuatorianos la manera mafiosa y ansiosa con que actuaron los señores del correato, y otros actores influenciados por esta tendencia, que buscaron de cualquier manera,  el mecanismo para comprar las conciencias de muchos asambleístas, pagando verdaderas fortunas por un voto. 

Qué nivel de descaro y corrupción la de estos señores que pretenden seguir imponiéndose en la gobernanza de un país desgastado, justamente por la corrupción que sembró su patrón, un nivel de mentira y picardía no visto en el Ecuador. (O)