La más reciente obra del tristemente conocido Socialismo del Siglo XXI, como pomposamente se ha denominado al proyecto político ‘maquilado’ en la comunista y solitaria isla caribeña de Cuba, por su extinto líder, que heredó el poder de manera ‘democrática’ a su hermano Raúl, se evidenció en el más pequeño país latinoamericano, de población mayoritariamente indígena, la República de Bolivia.
El más elemental análisis objetivo de los hechos sucedidos, conduce a identificar el patrón de ‘mal’ comportamiento democrático, en el conocido afán de los líderes hermanados en la Unasur, de perennizarse en el poder. El guion determina, desde el Foro de Sao Paulo, ahora ratificado, corregido y aumentado por el GRUPO DE PUEBLA, que el objetivo ulterior es alcanzar el Poder por las urnas (sin importar los métodos), luego de que se descartara el modelo anterior de alcanzarlo por las armas, en vista de la falta de auspiciantes, después de la caída del imperio comunista soviético.
Luego de haber gobernado por tres períodos, por elección popular, el compañerito Evo Morales pretendió legitimar una nueva reelección inconstitucional mediante una consulta popular que la ‘perdió’ a pesar de la millonaria campaña. No contentos los compadres políticos, forzó una consulta en el Tribunal Constitucional, adecuadamente compuesto con adherentes al Régimen, que le abrió la posibilidad de terciar en estas elecciones. Aun así, y pese al gasto monumental con dineros públicos para lograr la votación mayoritaria, llegó al día fatal en que sabía que la tenía perdida.
Pero ¡no estaba solo! Para algo es hermano político de Castro, Maduro, Correa, Kirchner, Ortega y otros malandrines de la Región, que han superado ese tipo de pruebas y mucho más. Bastaba solicitar le concedan utilizar la ‘franquicia SSXI’ para elecciones populares, que garantiza los resultados. Apenas definido el nombre del candidato, los números estarían acomodados con anticipación, solamente en espera del día de las elecciones para anunciarlos. Todo es cuestión de bajar el ‘switch’ en el instante preciso, apretar un botón y… ¡listo! el resultado deseado aparece como por arte de magia.
El FRAUDE es el arma secreta que ha reemplazado a los vetustos fusiles que otrora llevaron a hombros los alzados en armas, deambulando por la espesura de la montaña, para imponer su voluntad y tomar el poder con violencia. La nueva arma no derrama sangre, ni se utiliza en la montaña. Es un arma informática LETAL que mata democracias y doblega pueblos. Es la manera más burda que puede existir para burlar la voluntad del Soberano y merece tanto repudio como cualquier otra forma violenta de tomarse el Poder.
Aquellos que han sido encontrados en DELITO FLAGRANTE, como es el caso de Bolivia, gracias a la oportuna intervención y denuncia de la OEA, deberían estar vedados de participar en elecciones de POR VIDA, pues es un verdadero crimen que atenta contra la seguridad pública, que amerita la mayor sanción a los autores, cómplices y encubridores.
Morales intentó salir por la puerta de escape una vez encontrado ‘in fraganti’ ¡ofreciendo nombrar un nuevo Tribunal Electoral e incluso convocar una nueva elección! Esta afrenta al pueblo boliviano y todos los países democráticos, no podía ser soslayada. Es así como se incendió el hermano país, terminando en la renuncia del ‘delincuente político’ que fuera juzgado por el pueblo ante las irrefutables evidencias. Sin embargo, quedan miles de cómplices agrupados tras la fachada del ‘Movimiento Hacia el Socialismo MAS’ que seguirán obstruyendo el retorno a la paz. El pueblo boliviano se ha unido con la razón que le asiste, triunfará en esta guerra de ‘independencia contra el populismo’. ¡VIVA BOLIVIA!(O)