Como decía mi abuelita: “estando bonitamente, comienzas a hacer pendejadas”. En plena faena para los finados, todos los nietos acudíamos a la panadería de mi abuela a dar la mano, porque la demanda de las guaguas de pan era “cúantica”, ja ja ja,  las guaguas de pan para la colada morada (lindos tiempos aquellos); uno de mis primos -que era muy travieso- empezaba a pintar las guaguas de pan con bigotes, con mini faldas, entonces ahí le caía mi abuela: “estando bonitamente comienzas a hacer pendejadas,  ¡fuera malcriado!”.

Lo mismo le está pasando al “candidato lelo” (pongo comillas porque yo no lo bauticé con ese nombre). A ver:

Primero él estudió en la Academia Cotopaxi, colegio de pelucones (frase del  presidente prófugo), donde se garantiza a los padres de familia que por sus 2000 dólares mesuales  los estudiantes se gradúan completamente bilingües, aprenden a tocar un instrumento musical, claro que el Yaku Pérez -sin estar en esa Academia- también toca el acordeón igual que don Andrés, también le garantizan matrícula en cualesquier universidad del mundo.

Así, “estando bonitamente comienza a hacer pendejadas”.

Antes de graduarse en la Universidad gana un concurso para ser funcionario de carrera en el Banco Central; es decir, igualito que cualesquier ecuatoriano -pero que tenga  palancas-, luego ocupa varios cargos ejecutivos en el gobierno del presidente prófugo y nunca pierde el puestito; de los doce años en el Banco, diez pasa en  comisiones de servicio y finalmente la “cereza del pastel”: le compran su renuncia de forma obligatoria y recibe más de USD 27 000 para los tintos  en su campaña. Un ser afortunado de esta naturaleza merece ser candidato a la primera magistratura del país, dicen sus seguidores.

Siguen las pendejadas:

Inscribe su candidatura  con el presidente prófugo como su vicepresidente, luego le cambian por Rabascal, pero sigue la firma del prófugo en el Plan de Gobierno inscrito en el CNE. Comienza la campaña y ofrece mil dolares a un millón de madres pobres y que habrá con él una desdolarización buena, como todo el mundo le cayó encima, se va a EE.UU. a hablar con los jefes del Fondo Monetario, a quienes les dice que es mentira que va a desdolarizar. Gana la primera vuelta con el rostro de Correa en su propaganda, ahora le retira de sus afiches (FUERA CORREA… FUERA). Además -en voz baja-  dice que Correa ya no va a ser su principal asesor.

Pero nadie le cree, su suerte está firmada. Su destino: irse a México a terminar de graduarse en la UNAM, y regresar de asesor de la campaña, bien sea de Yaku o de Hervas el 2025. (O)