Los recursos forestales son un patrimonio de los ecuatorianos, y en Cotopaxi debe constituirse en una tarea de todos colaborar en la Gestión Forestal Sostenible.
El crecimiento de la población y de las áreas urbanas hace que se ocupen tierras destinadas a la producción agrícola, esto trae como consecuencia el aumento de la deforestación para crear nuevos terrenos destinados a la agricultura y la ganadería.
El papel de los bosques como sustento de vida y especialmente de equilibro ecológico es fundamental, la estabilidad climática en gran medida depende de la conservación de estos, nos quejamos de la ausencia o escasez de lluvias y miramos impávidos como los árboles desaparecen del paisaje andino.
Ocupan una buena parte del territorio provincial el Parque Nacional Cotopaxi, el Parque Nacional LLanganates y la Reserva Ecológica de los Illinizas, sin embargo, esto no debe ser pretexto para que del entorno de las ciudades desaparezcan los árboles.
Nuestro paisaje no solo sería más pintoresco, sino que ayudaría mucho en la estabilidad climática, si árboles de molle, capulí, aliso, quishuar, sauco, nogal, cedro, arrayán, cascarilla, polylepis, por mencionar unos cuantos, se incorporan a nuestro entorno. Estos además de ser nativos de los Andes protegen nuestra tierra sujeta a fuertes afectaciones de degradación. A las ciudades de la provincia les hace mucha falta amplios cinturones de verde follaje, que cambie la gris imagen de lomas enteras alteradas por la minería y ausentes de vegetación, desposeídas de vida, contrariando la lógica de la gran biodiversidad que caracteriza al Ecuador.
Es necesario mejorar la gestión forestal de la provincia, el control para evitar las afectaciones a bosques nativos debe ser más riguroso, los incentivos para quienes conserven bosques o incorporen a sus propiedades elementos de manejo forestal sustentable deben ser adecuadamente difundidos y mejorados, la información georreferenciada y oportuna debe servir para una adecuada toma de decisiones.
Esperando sirva para el análisis, reflexión, concienciación y motivación, transcribo lo que señala el Artículo 5, del segundo párrafo de la Ley FORESTAL Y DE CONSERVACIÓN DE ÁREAS NATURALES Y VIDA SILVESTRE:
Se consideran bosques y vegetación protectores aquellas formaciones vegetales, naturales o cultivadas, que cumplan con uno o más de los siguientes requisitos: a) Tener como función principal la conservación del suelo y la vida silvestre; b) Estar situados en áreas que permitan controlar fenómenos pluviales torrenciales o la preservación de cuencas hidrográficas, especialmente en las zonas de escasa precipitación pluvial; c) Ocupar cejas de montaña o áreas contiguas a las fuentes, corrientes o depósitos de agua; d) Constituir cortinas rompevientos o de protección del equilibrio del medio ambiente; e) Hallarse en áreas de investigación hidrológico-forestal; f) Estar localizados en zonas estratégicas para la defensa nacional; y, g) Constituir factor de defensa de los recursos naturales y de obras de infraestructura de interés público. (Ley forestal, 2012).
Varios estudios señalan que en Cotopaxi -en el período comprendido entre 1990 y el año 2000- la deforestación anual promedio fue de 1452 hectáreas por año; en tanto que entre el 2000 y el 2008 la deforestación fue de 726 hectáreas por año. Si bien existió una tendencia a bajar la afectación forestal, esta sigue siendo alta, por ello es necesario desarrollar acciones efectivas en este campo.
La cultura ambiental en los cotopaxenses no debe ser simplemente declarativa, debe ser proactiva, y todos podemos poner nuestro aporte para proteger a nuestra madre tierra.(O)