El intenso aguacero del pasado sábado que, según algunos moradores de Pucayacu, el Palmar y otros lugares, duró más de 10 horas, causó daños enormes en todas estas poblaciones.   El gobierno ha ofrecido su ayuda, pero al ver de cerca los destrozos que dejó este aluvión,  es evidente que se necesitarán muchos recursos económicos, para poder parar nuevamente todo o que se llevó el río o dejó prácticamente inservible.   En estos momentos se pondrá a prueba la capacidad de nuestras autoridades, para poder gestionar y solventar esta tragedia, aparentemente como dicen en las noticias, el río destruyó  unos cuantos inmuebles y nada más, pero el tema va más allá, son tendidos de luz, agua potable y otros servicios que, en la actualidad no sirven para nada, poblaciones aisladas y una gran afectación agrícola, que ha dejado a familias enteras sin recursos para subsistir.   Esta no es la primera vez que ocurre un desastre de estas proporciones, ya se sabe que cuando el río Quindigua o el San Pablo y otros más se enfurecen, causan tragedias de grandes proporción.
Una tremenda afectación que tenemos en estos momentos es la destrucción de la E30,  en el sector del Edén, esta carretera es nuestro principal laso de unión entre la Sierra y la Costa y no puede quedarse en el abandono, por ahí escuchamos que se hablada de que esto tomaría varias semanas, pero con el movimiento actual que tenemos entre estas dos regiones y al ser una de la arterias principales del país, se debe buscar desvíos alternos o caminos provisionales, que sorteen la calzada, pero estas poblaciones no pueden quedarse incomunicadas por varias semanas o meses como así lo están mencionando personeros de obras públicas. (O)