El pasado jueves tuvimos la suerte de mirar como Darwin Miranda un reconocido ciclista de esta provincia imponía un récord, al ser el primer hombre en descender en bicicleta desde la cumbre del Cotopaxi.
Tuve la suerte de poder hacer cumbre y sin duda el solo hecho de subir a la misma ya es una gran hazaña, no nos imaginamos a este gran deportista, hacerlo con una enorme bicicleta de Downhill, que pesa alrededor de 40 o más libras, en sus hombros.
Cuando vimos que las condiciones del volcán eran adversas, se nos pasó por la cabeza que era imposible realizar esta hazaña, pues no se podía ver ni a un metro de distancia; sin embargo los guías repartidos por todo el trayecto con radios, iban informando sobre el paso de este campeón, el que finalmente en 27 minutos y 1 segundo logró llegar sano y salvo a Limpiopungo.
La primera reacción de Darwin fue llorar de emoción por haber cumplido esta proeza, dedicando esta hazaña a su abuelo que está en el cielo, él fue quien le enseñó a soñar tan alto.
Sin duda estos actos deportivos extremos son muy reconocidos en todo el mundo, aquí en esta tierra fueron muy pocos los que le apoyaron, entre ellos la ESPEL y un grupo de guías, que estuvieron presentes para cubrir el evento y dar apoyo logístico al deportista.
Sin duda que estas hazañas merecen mucho más reconocimiento y auspicio de las autoridades y la empresa privada, de este tipo de proezas increíblemente nace la tecnología y un sinfín de mediciones técnicas más, que sirven para la ciencia y el futuro de los pueblos, aunque en nuestra tierra, pasan completamente desapercibidas.(O)

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