El sacudón del pasado martes a la capital de los ecuatorianos, es un llamado de atención, de que siempre debemos estar alerta, especialmente los capitalinos, los que deben saber que posiblemente una de las fallas geológicas más grandes que tiene el país, justamente se encuentra en el sector norte de la ciudad.  

Si retrocedemos en la historia, nos daremos cuenta que muchas ciudades del país, como la nuestra, no fueron afectadas de mayor manera por las erupciones de los volcanes, sino que fueron los terremotos, los que destruyeron varias ciudades del Ecuador, por no decir la mayoría. 

Nos hemos olvidado de esta realidad y casi, casi ya no existe prevención, ante un episodio de esta naturaleza. Más nos preocupamos de otros temas, que de estos que tienen verdadera importancia, por los graves antecedentes que han dejado a lo largo de la historia.  

Según algunos expertos, la mayoría de edificaciones de Quito, no están preparadas para un terremoto que pase los 7 grados, en el momento que se presente un fenómeno de esta intensidad, la ciudad podría quedar en escombros. 

No creamos que los latacungueños nos libramos de este tema, la historia señala que en varias ocasiones nuestra ciudad quedó gravemente afectada por los terremotos y hoy en día bien se sabemos cómo se construye en nuestro medio, no existe para nada prevención, ni control de cómo se está edificando; la mayoría edifica sin ni siquiera regresar a ver a las autoridades, ni los lineamientos y permisos que existen, más bien pasa un poco de tiempo y ya están subiendo nuevas plantas para arriba, un tema que es absolutamente peligroso y a la vez muy preocupante.