El tema de la guerra de pandillas en este país, es algo que preocupa sobremanera, más aún cuando parecería que el gobierno va perdiendo terreno frente a esta situación.
Hace pocos meses se anunció con bombos y platillos que el radar en Montecristi comenzaba a funcionar para poder controlar al narcotráfico y la delincuencia, pero a los pocos días fue dañado, han pasado más de tres meses y el gobierno no ha podido reparar este instrumento de control.
Mientras este tema sigue en veremos, la delincuencia se toma las calles del país y en lugares como el puerto principal y varias ciudades de la costa, la violencia se desborda, ganando terreno e imponiéndose ante las autoridades que están superadas ante esta inminente crecida.
El pasado martes veíamos el decomiso, por parte del Ejército en la Piedra Colorada de cerca de un millar de municiones, balas de alto calibre, que llevaban pasajeros en un bus, éstas se trasladaban en una funda de yute, como si se tratara de papas o cualquier alimento.
Esto da una medida de como se mueve el mundo de las armas en todo el país, por supuesto aquí no es la excepción y más aún, teniendo uno de los principales reclusorios de “máxima seguridad” en la puerta de nuestra casa, lugar donde seguramente hay más armas, que en el cuartel del Ejército que se encuentra al lado, y que en cualquier momento puede dar una sorpresa grande, porque ni Policía, ni Ejército ni el SNAI, han podido tomar el control de esta cárcel desde su último amotinamiento. (O)