Cuando fallece un Sumo Pontífice, la tradición católica determina que todos los Cardenales menores de 85 años se reúnan en un cónclave y tras pedir la inspiración divina consignen su voto en una urna, la cual luego es ‘escrutada’ y en caso de existir mayoría es nombrado Papa el hombre designado por estos cardenales; concluido este proceso, el sucesor de Pedro elige su nombre pontificio y es presentado a los fieles desde uno de los balcones del Vaticano con la frase ‘Habemus Papam’, que en latín significa ‘Tenemos Papa’, empieza entonces su mandato al frente de la religión con más seguidores en el mundo y éste se extiende hasta su muerte o dimisión.

            La semana pasada el presidente Lasso y su ministro de la Política, César Monge, en un acto general presentó a los 23 nuevos gobernadores del país (en Pichincha no hay delegado del Ejecutivo) y les transmitió su encargo de construir el ‘Ecuador del encuentro’ que ofreció en campaña y con el que soñamos quienes en segunda vuelta consignamos nuestro voto por él, se podría decir entonces -guardando las distancias desde luego- que ‘Habemus Gobernador’ en Cotopaxi, Oswaldo Marcelo Coronel Páez, o como le dicen sus familiares y amigos ‘el Balín’.

            Su designación -como todas las que ocurren al inicio de un Gobierno- no estuvo exenta de opiniones divididas, que “luchó por el partido todos estos años y se merece”, que “solo fue un invitado y de ahí se tomó el partido”, que “había otros cuadros”, que “era justo porque siempre ha estado”, fueron las frases que se han multiplicado en las redes sociales y a lo largo de la conversación ciudadana, pero más allá de ellas, lo trascendente es que ya tenemos Gobernador y en sus manos está la relación entre el Ejecutivo y nuestra provincia, él debe ser el canal conductor de los deseos y aspiraciones de los cotopaxenses para con el Gobierno Central y además el gran gestor de la política provincial, deberá abrir su mente y su corazón para construir el ‘Cotopaxi del Encuentro’ que nos merecemos.

            A Oswaldo Marcelo lo conozco, pero no puedo decir que soy su amigo, las lides electorales y su propia decisión nos separaron muchas veces y desde hace varios años no hemos coincidido en evento público o privado alguno, es más, tuvimos diferencias importantes en muchísimos temas que ha sido públicos y notorios y la brecha entre ambos ha crecido durante este tiempo, no obstante no por ello debo dejar de ser un caballero y felicitarle por su designación, así nos lo enseñaron nuestros padres y así debemos actuar los dos, de hecho, no solo lo felicito sinceramente, sino que le extiendo la mano para que juntos con los 400 000 cotopaxenses luchemos hombro a hombro por el Patrio Solar que nos vio nacer.

            Tu éxito es el de los cotopaxenses, cada gestión hecha conjuntamente con los municipios y el Gobierno Provincial que permita traer obras a Cotopaxi, no solo llevará tu nombre sino, sobre todo, la gratitud de los beneficiarios; las Juntas Parroquiales Rurales deben tener en ti a su principal aliado, la vida en el campo -que tú mejor que nadie conoce- es difícil y hay que apostarle a la ganadería, la agricultura, el desarrollo productivo y el turismo ecológico para generar empleo; las reuniones con los sectores sociales, los gremios, las asociaciones y los ciudadanos, fortalecerán la democracia y tu misión desde lo político será trascendental también.

            No te deseo suerte, porque suelen decir que la suerte es de los mediocres, sino que auguro para ti fortaleza, paciencia, sabiduría y tolerancia; fortaleza para conducir los destinos de la provincia toda; paciencia para saber escuchar, meditar y decidir; sabiduría para identificar aquellos falsos halagos y consejos mal intencionados y tolerancia para comprender que las críticas propositivas son opiniones que al escucharlas pueden fortalecer aún más tu gestión. Que Dios te bendiga y bendiga a Cotopaxi.(O)