Finalmente, ha salido humo blanco por la chimenea del Palacio Municipal de Latacunga. La ciudadanía latacungueña ha permanecido expectante desde el inicio de la nueva administración, presidida por Byron Cárdenas, el risueño “outsider” que sacó de la cancha política a dos “seguros ganadores”, de la mano del Movimiento Indígena. Terminado el período de adaptación a las nuevas funciones, le corresponde tomar decisiones con mano firme y empezar a dibujar un nuevo rumbo para este Cantón, que no ha tenido mucha suerte con sus administradores.
Sin ser la decisión más importante, pone a prueba la capacidad de resolver dilemas que la ciudadanía observa en silencio, en espera de emitir su criterio “a posteriori”, cuando ya es tarde para echarse para atrás. Es un deporte nacional que alimenta la insaciable necesidad de criticar a otros, a manera de descargar las energías negativas, posiblemente acumuladas por razones muy distintas. Peor aún, cuando se han tomado decisiones controvertidas, como eliminar la elección de Reina del Cantón, que a unos gusta y otros no, pero que rompe esquemas tradicionales. La expectativa se centraba en saber si la Mama Negra de noviembre, ¿sigue o sale?
Volviendo al humo blanco, señal característica que desde antaño se utiliza en Roma para anunciar la elección de un nuevo Papa, en la capital de Cotopaxi la relacionamos con la designación de Mama Negra, anunciada por el Burgomaestre y decidida por una Comisión creada para el efecto, que ha recaído en la persona del doctor Fernando Tinajero Miño, operador de justicia de carrera, que preside actualmente la Corte Provincial de esta provincia. Un latacungueño de cepa, honesto funcionario que ha servido con profesionalismo a su país y Patria chica, desde una función de juez, que demanda probidad, sentido de justicia y dedicación, para dar a cada quien lo que corresponde, sin discriminación ni favoritismos.
La tradición de la Mama Negra de noviembre, iniciada en 1964, establece que la designación de los personajes no se remite a normas estrictas, sino al sentir de la ciudadanía, interpretada por las autoridades Municipales que son el Prioste Mayor, en función del comportamiento que hubieran tenido los candidatos latacungueños hacia su ciudad. Se valoran, normalmente, los atributos de ciudadano, los servicios prestados a la comunidad, el aporte intelectual, profesional, artístico o de otro género que se le impute, entre otros. En definitiva, se ha convertido en una forma en que la sociedad reconozca la valía de la persona y le conceda este “honor” que lo aprecian debidamente sus coterráneos. Sin que estas consideraciones sean rígidas, pues en algunos casos se han observado intereses personales de los administradores cantonales.
La designación del nuevo personaje es, visiblemente, una acertada elección pues reúne con creces, las cualidades que idealmente deben adornar a todo ciudadano que quiera trascender en su paso por la tierra de León. Así se logra mantener en alto el prestigio de la fiesta mayor en homenaje a la independencia política de Latacunga, el once de noviembre de 1820, a un año de celebrar sus primeros doscientos años. El compromiso es alto para el personaje, quien debe liderar el desfile con cuatro personajes de similar talla: Ángel de la Estrella, Rey Moro, Abanderado y Capitán. Bendecido por la Virgen de las Mercedes, aunque sin ser una ceremonia de fe religiosa como es la Mama Negra de septiembre, cabalgará por las estrechas calles de San Vicente Mártir de Latacunga, para levantar el espíritu de su gente y miles de sus feligreses que compartirán una fiesta llena de colorido, alegría y confraternidad, en honor a Latacunga.
¡QUE VIVA LA MAMA NEGRA! (O)