Haciendo cuentas, la cosa no resulta difícil; pues contando como se debe aproximadamente. La razón se pone de nuestra parte.
En efecto, digamos que los ecuatorianos somos 16 millones de éstos unos quince millones disponen de televisión.
En cuanto a los otros, digamos que son tres, le duplicamos y son seis, si este número vamos a duplicarlo tenemos dieciséis.
Entonces veremos que los 16 mil no pueden hacer nada así sean muy poderosos contra los 15 millones que entre ellos son muy poderosos.
Pero digamos que los ecuatorianos son Ecuador, que está gobernado por un Presidente. Digamos que los ecuatorianos están cubiertos por un manto democrático, pero no se extiende hasta este millón, entonces hay que recordar que el presidente de la República que puede extender este manto con su buena palabra y terminar con esta discriminación absurda.(O)

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