Mientras los latacungueños hace diez años pedíamos que se construya una nueva cárcel porque la local no daba para más, esto fue tomado como pretexto para endosarnos el centro carcelario regional de máxima seguridad para 4800 reos, algo que jamás se sociabilizó ni fue aceptado, y que como lo hemos dicho, se nos impuso.
Lo que jamás imaginó Latacunga cuando las únicas voces de protesta se levantaron fueron de la asambleísta de aquel entonces Lourdes Tibán y este medio de comunicación, que advertíamos lo que sería este indeseable lugar. Hoy el hacinamiento sobrepasa los mil reos, que conviven en circunstancias muy difíciles, porque constantemente se quejan de falta de agua y salubridad. Mientras ésta es la triste realidad de esta penitenciaría, que tiene en la actualidad cinco mil ochocientos detenidos, la población carcelaria de presos de Cotopaxi es solamente de trescientos inculpados; es decir, por trescientos reos nos endosaron casi seis mil, entre los que se encuentran personajes famosos del mundo delincuencial, además de mafias y pandilla enteras, gente que son la peor lacra en las ciudades más grandes y peligrosas del país.
Cómo no regresar el tiempo para protestar y recuperar la tranquilidad en la que nos acostumbramos a vivir, y pensábamos inocentemente que nunca nos la quitarían.(O)