El otro día escuchábamos al asambleísta Carrión hablar acerca del tema de la emergencia del terremoto y cómo fue utilizada esta desgracia para malversar fondos y tratar de tapar huecos económicos que venía acarreando el corrupto gobierno anterior.

El atraco a los pobres pueblos golpeados de Manabí, Esmeraldas y del país entero, llega casi a los 4 mil millones de dólares, una cifra escalofriante que inclusive superaría al escándalo de Odebrecht.

Ya es hora de que de una vez por todas se vayan aclarando estos temas y de una vez por todas comiencen a profundizarse las indagaciones para ir encontrando a los culpables de estos incalculables desfalcos, entre quienes se encuentra a la cabeza el mismo expresidente quien fue la persona que con su puño y letra cambio leyes en beneficio de los sinvergüenzas que se encontraban tras estos atracos.

Hoy en día,  cuál es la radiografía de Manabí y Esmeraldas, dos pueblos abandonados que se mueren de hambre; nos estamos consternando y preocupado profundamente de los migrantes venezolanos, mientras nuestra misma gente se muere en las calles de estas dos provincias, han tenido que migrar desesperada hacia otras ciudades, porque en sus tierras estaban viviendo en condiciones precarias de extrema pobreza, porque toda esta red de mafioso se llevó la plata que les correspondía para volver a resurgir de semejante fenómeno natural que lo destruyó todo. (O)

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