Quito Luz de América, ha amanecido con un aire de libertad que emula la gesta heroica que fue librada en las faldas del Pichincha hace 199 años. El Cabildo del Distrito Metropolitano ha hecho justicia y, en aplicación de los preceptos contenidos en el Cootad, ha juzgado las actuaciones del cuestionado alcalde Yunda, quien en unión de su vástago, un desconocido cantante de medio pelo, ha hecho uso y abuso de su autoridad para sumir a la capital en la postración, el caos, anarquía, corrupción y despilfarro, colmando la paciencia de los capitalinos que dijeron ¡BASTA!.

Catorce concejales -dos terceras partes del Cabildo, como lo dispone la Ley- sentenciaron con la remoción al Burgomaestre, quien podrá someter a revisión de forma al Tribunal Contencioso Electoral, para que en tres días confirme si no existe violación al debido proceso y archivar la causa.

Esta actitud largamente esperada en muchos de los 221 municipios del Ecuador, cobra importancia en momentos en que empezamos a sentir un verdadero frente ciudadano contra la corrupción, luego de décadas de mantener un silencio cómplice, probablemente infundido por el temor del autoritarismo que imperó en la década obscura. Los delincuentes  enquistados en el Poder no respetaron ni la pandemia y el consecuente dolor que vive la sociedad, para sacar las garras y entre cuerpos inertes buscar la manera de lucrar, sin escrúpulos ni remordimientos. Afortunadamente, las urnas expresaron la decisión popular de terminar con ese modelo político que pretende enraizarse en Latinoamérica.  Al menos por ahora, pues el maligno sigue acechando desde las tinieblas.

El Cootad tiene 10 años de vigencia y consagra el papel “protagónico” que tenemos los ciudadanos en esta democracia “participativa” desde la Constitución de Montecristi. Se crean varias formas de participación y rendición de cuentas, entre las cuales se destaca la capacidad de “destitución o remoción” de las autoridades de elección popular en los gobiernos seccionales, siguiendo el debido proceso. En esta oportunidad se ha aplicado lo preceptuado en los artículos 332 a 337, que facultan para que cualquier ciudadano presente denuncie con fundamento ante el Cabildo, y que previo el informe favorable de la comisión de mesa sea conocido y juzgado por los representantes del pueblo. Si bien este es un tribunal “político”, tiene la facultad de remover al acusado si cuenta con dos terceras partes de los integrantes del Concejo.

Las causales son claras y precisas, pero al mismo tiempo amplias, pues incluyen el incumplimiento de las disposiciones contenidas en el Cootad y las ordenanzas y resoluciones adoptadas por los órganos normativos de los gobiernos autónomos descentralizados, sin causa justificada. Entonces, no falta legislación, sino acción por parte de la ciudadanía.

La “trampa del offside” radica en que este es un procedimiento por excelencia “político” y sus jueces no necesariamente tienen formación jurídica, actuando en calidad de tales, justificando su voto con argumentos que se apoyan en normativas legales, sin la exigencia que conllevan los procesos judiciales en otras materias que se someten al poder judicial.   En conclusión, la culpabilidad o inocencia del acusado dependerá de los intereses que se alinean en favor o en contra de su permanencia. En este caso, se le durmió el diablo al hijo de Guano y fallaron los movimientos debajo de la mesa orquestados desde Bélgica para salvar su cabeza.

Insólito como suena, no solamente se permitió incumplir sus obligaciones de ejecutivo máximo de la ciudad más hermosa del Ecuador, sino otorgarle carta blanca al rapero de la casa para que haga de las suyas, repartiendo a diestra y siniestra beneficios ilegítimos y lucrando de condición de “hijo de papi”.

“HASTA LA VISTA BABY” (O)