La gran mayoría de países del mundo resiste al mortal virus covid-19, convertido en pandemia y sus economías se destruyen día a día -paulatina y sostenidamente-; el mundo contempla absorto y al mismo tiempo preocupado la gran batalla entre los Estados Unidos de América y la China Continental. Estados Unidos pelea palmo a palmo por mantener su hegemonía y liderazgo mundial, mientras que Chinal  lo hace por despojarle  de ese liderazgo. No olvidemos que China es en la actualidad -después de los Estados Unidos- la segunda potencia económica del mundo.

Mientras esto sucede en el mapa geopolítico internacional, mientras los países desarrollados luchan por mantener su hegemonía mundial, los ecuatorianos estamos reacios a cumplir normas mínimas de convivencia para sortear de alguna manera  -con el menor número de pérdidas humanas- la ingrata presencia del coronavirus,  teniendo de por medio una crisis económica, sanitaria, social y política nunca antes vivida por los ecuatorianos. En lo económico el panorama es desalentador, pese a que se han dado hechos que podrían brindar esperanza de salir de a poco de una quiebra económica, me refiero a la anunciada renegociación de varios tramos de la inmensa deuda externa. En lo sanitario ha sido una dura prueba para el gobierno nacional, que hasta la fecha no encuentra una forma clara de enfrentar la pandemia, el haber entregado la responsabilidad directa a los alcaldes cantonales es justamente la prueba palpable de su incompetencia; situación que a su vez, nos ha hecho ver en la actuación de la gran mayoría de burgomaestres su falta de preparación y liderazgo para enfrentar este tipo de situaciones, basta indicar los numerosos exámenes especiales de los cuales son objeto este momento por los órganos de control, para saber sus deficientes procesos de adquisición de bienes y servicios.

En lo social no puede haber un panorama más desalentador para los ecuatorianos, más de 300 000 personas han sido separadas de sus puestos de trabajo en el sector público y privado y con ello han dejado de ser parte del sistema de seguridad social administrado por el IESS.  El Ejecutivo remitió a la Asamblea Nacional un proyecto de ley denominado de Apoyo Humanitario para combatir la crisis sanitaria derivada del covid-19. La Asamblea Nacional, en sesión de 18 y 19 de junio de 2020 y de conformidad con lo dispuesto en el Art. 138 de la Ley Suprema de la República y el Art. 64 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa, remitió  con fecha 19 de junio de 2020 al Registro Oficial para su publicación la LEY ORGÁNICA DE APOYO HUMANITARIO PARA COMBATIR LA CRISIS SANITARIA DERIVADA DEL COVID-19. Esta Ley -al momento- tiene cuatro demandas de inconstitucionalidad, yo opino que en algunos casos su vigencia es extemporánea,  pues por ejemplo antes de su vigencia muchos empleadores despidieron a sus trabajadores. En materia de afiliación a la seguridad social deja en situación desventajosa a aquellos trabajadores que acuerden reducir su jornada de trabajo, y por tanto, el monto de su aporte mensual al IESS (50% menos) y con ello una serie de menoscabos en relación a sus fondos de reserva, su cesantía, su cálculo para jubilación y obviamente su atención en salud   (requisitos) y su capacidad operativa para acceder a un crédito quirografario o hipotecario; en estos casos la capacidad de pago del afiliado se reduce y obviamente no podrá cancelar esos valores al IESS.

Al momento en que se remite esta opinión estará ya en vigencia el Acuerdo Ministerial Nro. MDT-2020-133, que permitirá “humanamente” reducir  de manera emergente la jornada de trabajo, dichos acuerdos deberán ser por escrito y registrados en el Ministerio del Trabajo y a su vez, servirán para el cumplimiento de obligaciones patronales con el IESS.

La pandemia ha arruinado a los países pobres con mayor fuerza, mientras  que aquellos países con economías sólidas se alistan a acaparar los descubrimientos de medicamentos que frenen a este mortal virus. La China Continental abandonó el socialismo económico y ha entrado vertiginosamente en un capitalismo radical, mientras tanto el país del norte mira preocupado los desatinos en los cuales incurre permanentemente su Presidente, pese a que el gobernante norteamericano no está rodeado precisamente de positivos y gratos antecedentes. La política china no obedece a un nuevo orden internacional, la China le está debiendo al mundo una clara explicación sobre el covid-19, además de sus incumplimientos de acuerdos internacionales; me refiero al estatus acordado para el caso de Hong Kong  con el Reino Unido y la dictación de la Ley de Seguridad Nacional aprobada por la Asamblea China, sin previa consulta a los hongkoneses. Mientras  tanto se mantiene la pelea por mantener el predominio mundial y nosotros  los ecuatorianos no podemos salir airosos del covid-19 y esa perversa realidad nos ha demostrado que estamos contaminados de una atroz corrupción a todo nivel en el ámbito público y privado, y que instituciones como el IESS -que maneja el ahorro nacional- están a punto de quebrar si no se toman medidas correctivas inmediatas. La más importante que el Estado cumpla con pagar su inmensa deuda a la seguridad social…; recuperemos lo robado…, y con ello la esperanza de mejores días para la patria.(O)