No recuerdo con exactitud cuándo fue que empecé a escribir, pero sí tengo presente que a medida que lo hacía fui descubriendo un mundo maravilloso a través de las palabras. Comencé con cierto recelo y temor, preguntándome si mis artículos serían lo suficientemente buenos como para captar la atención de la gente. Y es que, frente al grupo de catedráticos, profesionales y demás articulistas ilustrados, sentía que mi propuesta tenía el riesgo de caer en lo intrascendente. Pero no podía dejar pasar la maravillosa oportunidad de escribir para un periódico local, me emocionaba el hecho de poder expresar lo que veía y sentía frente a tantas cosas que sucedían a mi alrededor.

En un principio propuse temas sutiles y triviales, pero a medida que pasaba el tiempo fui ganando más confianza y empecé a tratar situaciones más relevantes: injusticias e irregularidades que tristemente normalizamos, pero no por ello estuvieran bien; experiencias personales y familiares que demostraban lo caduco y retrógrado que puede resultar el sistema, hasta anécdotas divertidas con las que literalmente perdí la vergüenza. Y si bien, empecé a tener lectores frecuentes que me escribían o felicitaban cuando me encontraban en la calle, también desaté -en más de una vez- el enojo y rencor de los muchos aludidos. Sinceramente, no me importó, sentía que tenía una voz y que podía llegar a la gente.

Escribir se ha convertido en algo tan necesario para mí, que a pesar del tiempo que implica y estar viviendo en otro país, nunca se me ha cruzado por la cabeza dejar de hacerlo. Siento que es una forma de mantenerme vinculada a mis raíces a pesar de estar viviendo lejos.

Han sido 10 años de escribir más de cien artículos y aunque siempre surgen ideas y experiencias, debo admitir que quiero dar más. Recordé que en varias ocasiones tuve que elaborar discursos, escribir dedicatorias o incluso narrar las experiencias de otros, por lo que me pregunté ¿por qué no contar las historias de más personas?

Es por ello que, a propósito de mi cumpleaños, a manera de inicio de una nueva faceta, reto personal, etc., quiero proponer a todos quienes deseen compartir sus experiencias que me den la oportunidad de escribir por ustedes. Estaré gustosa y honrada de poder relatar sus historias. Pueden contactarme por mail (latacunani@gmail.com) o incluso por redes sociales, las condiciones y lineamientos las ponen ustedes. Creo firmemente que todos, al menos una vez, hemos tenido experiencias positivas y negativas; historias cargadas de alegría, tristeza, enojo y nostalgia; historias que nos enseñan y motivan a ser mejores seres humanos… ¿Por qué no compartirlas?(O)