Zarigüeya (marsupial en peligro de extinción) también conocida como raposa suele ser agredida por humanos que la confunden con roedor. (Foto Planeta y vida)

Pese a las campañas para no sacar a los animales silvestres de sus hábitats, agredirlos o comercializarlos; aún no se consigue respeto para ellos.

Búhos terrestres, iguanas verdes, zarigüeyas, son algunos de los animales silvestres que durante este año, atendió el Hospital Veterinario Planeta y Vida. Los animales fueron llevados con diferentes afectaciones.

El último en llegar fue un guácharo (Steatornis caripensis), también conocida como ave de las cavernas o pájaro aceitoso, con una fractura en radio y ulna. Fue llevado por la Policía Nacional, ahí Diego Medina, médico veterinario le prestó atención medica.

A decir del profesional, es muy probable que las lesiones que presentó el ave sea provocada por la incidencia humana, “es muy difícil que ellos se accidenten”, aseguró.

En lo que va del año fueron entre 8 y 10 animales de especies silvestres que necesitaron ayuda emergente, el médico veterinario, recordó a los ciudadanos que los animales silvestres no deben ser sacados de sus hábitats naturales, ni tampoco ser violentados o cazados.

“Cada especie cumple un rol fundamental en mantener el equilibrio del ecosistema, recordemos que ellos estuvieron en este planeta antes que nosotros”, aseguró.

El Hospital Veterinario, hace pocos días recibió una  Zarigüeya (Didelphis marsupialis) con laceraciones en su cuerpo, producto de una “brutal agresión” por humanos. Las zarigüeyas, conocidas como raposas, son marsupiales, es decir poseen en sus vientres bolsas o marsupios donde cargan a sus crías que no han terminado de desarrollarse. Los marsupiales están en peligro de extinción, y son inofensivos para los humanos, “no hay motivo para agredirlos”, dijo Medina.

Mireya Fonseca, de nacionalidad cubana, residente en Saquisilí, dio a conocer que en un viaje a la Amazonia le ofrecieron una serie de animales silvestres, “vieron que era extranjera y pensaron que iba adquirir los animalitos”, comentó Fonseca.

A la extranjera le apenó ver monos de raza pequeña, que estaba en una jaula sucia, sin comida, “en su mirada se veía la tristeza del pobre animal, me sentí impotente”, recordó Fonseca. (I)