No hay duda de que ha llegado la era de los emprendimientos pospandemia, para recuperar las pérdidas económicas. La imaginación no tiene límite, y ha sido nada menos que la meca de la política ecuatoriana, es decir la casa de las madres y padres de la Patria, donde se han gestado inimaginables actividades que, con poco o ningún esfuerzo, sin hacer mucha bulla ni utilizar grandes capitales, han iniciado el camino a la prosperidad de sus fundadores. Gran ejemplo de iniciativa propia, sin depender del Estado, como lo hacen grandes sectores que se mueren de sed junto a la fuente, pues no tienen la visión de grandeza y prosperidad que  aquellos derrochan.

¿Quién podría imaginar que bajo sus narices está la mejor oportunidad de atesorar bienes materiales, que aunque mal habidos, satisfacen los bajos instintos de progreso, sin importar la forma de lograrlo? Pues, eso es precisamente lo que diferencia a los simples mortales de aquellos ‘predestinados’ para triunfar en un mundo de dolientes que solo esperan la generosidad del Estado para resolver sus angustias. ¿Acaso no podemos diferenciar la innata capacidad creativa de aquellos sacrificados, cultos y desinteresados ciudadanos que lo dejaron todo para dedicarse de cuerpo y alma a la incomprendida tarea de hacer leyes y sancionar su incumplimiento?

Para satisfacción de quienes tenemos fe en la gran capacidad de nuestros representantes, han salido a la luz algunos de los más destacados ‘emprendimientos’ que apenas están dando sus primeros pasos. Primera posición ocupa la iniciativa de su máxima autoridad, como no podía ser de otra manera, pues por esas cualidades precisamente ocupa la más alta posición, por encima de 136 colegas que recién están dando sus primeros pasos. Es además relevante el hecho de que se trate de un emprendimiento en el mundo de la gastronomía, que puede sacarnos adelante como país exótico con manjares únicos que atraerían gringos de todo lado, cautivados por las mejores EMPANADAS con condumio de dioses y sabor celestial con aliño de corrupción. Descontado que son caras, pero no tanto, considerando el gran valor agregado por las manos limpias que las amasaron.

Otro emprendimiento un poco más automatizado, involucra la mecanización de la venta de comida chatarra, que tienen un sobreprecio especial por estar en el lugar preciso, detrás de la puerta del plenario, para que sacie las desesperadas ganas de los inquisidores, de morder algo a la hora de votar. El genio de la operación aguarda tranquilo y sereno, tirado bajo la sombra de una palmera de coco, mirando su cuenta engordar a paso lento pero seguro, con las jugosas ‘regalías’ que le dejan los incautos, en cada bocado de snack, salpicado por la corrupción.

Otros compañeritos más intelectuales, han optado por desarrollar emprendimientos ‘humanitarios’ recurriendo al sentido de solidaridad de sus colaboradores, a quienes les han tocado su corazón para que con absoluta libertad decidan el día y la hora en que deberán consignar su prueba de lealtad al supremo fin de construir el proyecto político, para darle el puesto que merece el líder de su causa, quien pondrá a disposición sus cuentas personales para recibir tan loable gesto de desprendimiento. La escuela de formación de diezmeros está a plena capacidad y seguirá entregando políticos certificados en esta moderna especialidad.

¿Qué más podemos esperar de los escogidos para sacarnos del estancamiento y postración del presente siglo? Solamente es cuestión de darle tiempo al tiempo, hasta que una gota desborde el vaso, colmado de abusos del poder por un grupúsculo de ambiciosos que enarbolan una bandera partidista para engañar a sus compatriotas.

¡NO COMPREMOS ESAS EMPANADAS!