Estamos cumpliendo 170 años como provincia, en este tiempo muchas cosas han pasado, unas que favorecen el desarrollo y consolidan la identidad al construir una memoria colectiva que nos referencia; pero también ha habido factores que afectan y dificultan una plena incorporación a las demandas del siglo XXI. Los símbolos en los pueblos, con una adecuada gestión, pueden constituirse en elementos cohesionadores de proyectos de gran trascendencia y que demandan la participación consciente y emotiva de todos sus habitantes.

Es aquí cuando cabe la reflexión sobre la importancia del conocimiento y buen uso de los principales símbolos provinciales, así como de otros representativos de la flora, de la fauna, del espacio geográfico y/o de los valores humanos. La pertenencia a un territorio está marcada por su historia y su cultura, existiendo elementos que nos identifican con este, es así que para saber que se es parte de una comunidad esenciales referentes son el escudo, la bandera y el himno.

En el mundo, las diversas sociedades desde tiempos inmemoriales han necesitado diferenciarse y distinguirse unas de otras para permitir que sus miembros o habitantes conozcan la comunidad a la que pertenecen por nacimiento o elección. Es en el siglo XIX que aparecen los símbolos patrios tal y como los conocemos hoy en día; esto ha posibilitado construir naciones e identificar diferentes jurisdicciones (provincias, cantones, parroquias), convirtiéndose en patrimonios intangibles.

El Escudo de Cotopaxi fue obra del artista latacungueño Leonardo Tejada Zambrano, la aprobación oficial por parte del Gobierno Provincial ocurrió el 19 de julio de 1954. El volcán Cotopaxi, ícono de la provincia, se encuentra en la parte superior, representa este la insignia principal; la divisa: una cinta con el nombre de la provincia y el año en que se creó el escudo; en el centro de las particiones acuarteladas, un sol (con características de diseño prehispánico) con el texto “Os encargo este territorio”, que según González Suárez es la traducción de las expresiones de Huayna Cápac cuando habría mencionado: “Llactata Cunani”; de este sol parten cuatro franjas plateadas que son los cuatro puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste; como cuatro son los cuarteles donde se ubican: el superior izquierdo, sobre fondo de gules (rojo) con siete torrecillas que significan los siete cantones que conforman la provincia; el superior derecho, sobre fondo azul se observa un árbol y tres franjas ondulantes de color blanco, que representan los recursos de la provincia: forestal, hidráulico, minero y demás; abajo a la izquierda sobre fondo azul, una gavilla de trigo, símbolo de la riqueza agrícola; a la derecha sobre fondo rojo un toro que representa la riqueza ganadera. El contorno del blasón se halla ornamentado con lambrequines y un tarjetón dorado de contorno muy variado.

El himno fue adoptado el 1 de abril de 1968, año en que se iniciaron las festividades de erección provincial; el himno fue escrito por el poeta e intelectual latacungueño Jorge Rodrigo Poveda y la música corresponde al artista riobambeño Néstor Cueva Negrete. Consta de un coro y tres estrofas.

La bandera fue adoptada oficialmente en julio de 1972, cuando el señor Carlos Egas Varea ejercía la Vicepresidencia del Consejo y estuvo encargado de la Presidencia. La conforman dos franjas iguales, una de color rojo superior y una azul inferior, en el centro el escudo provincial

Es necesario desarrollar un trabajo permanente de educación cívica, especialmente con las nuevas generaciones, para mantener vivos nuestros referentes, que la ciudadanía se identifique con ellos, que unidos por nuestros emblemas construyamos día a día la memoria simbólica intercultural de la provincia de Cotopaxi, en un marco de unidad y respeto.

¡Loor a Cotopaxi en su 170 aniversario de creación! (O)