El hecho de que los ladrones, los violadores de leyes, el peculado, el enriquecimiento ilícito, el lavado de dinero, el secuestro y, en general todo acto de corrupción quede sin la sanción que contemplan las leyes, se llama impunidad.

La IMPUNIDAD constituye un mal ejemplo para aquellos que no tienen firmes valores de honradez, de pulcritud, de corrección. Dicen para sí, y para justificarse, si a fulano que robó miles de millones, o al zutano que secuestró o violó todas las leyes para beneficiarse, no lo condenaron, a mí por qué me van a sancionar si robo un milloncito, o si cometo algún otro delito. Y más aún si se encuentran en el poder o son del partido político gobernante, si desempeñan altos, medianos o bajos cargos, entonces se creen con derecho a violar todas las leyes y derechos, porque nunca serán sancionados.

¡Para acabar con la corrupción tenemos que acabar con la impunidad!

El CINISMO, que sin vergüenza ahora demuestran en todas sus intervenciones, es su norma de conducta, aquellos, que no respetaron leyes y derechos, ahora reclaman, protestan, cuando se los juzga según las leyes. Imploran sus derechos humanos, cuando nunca respetaron los de los demás. Acuden a organismos internacionales para que los amparen, aunque ellos, desde el poder, los denigraron y atacaron.    Reclaman contra la justicia y los jueces, cuando ellos metieron las manos en la justicia y no respetaron a jueces ni tribunales honestos. Llegaron a decir que dejaban la mesa servida, cuando dejaron al país súper endeudado, en miles de millones de dólares. Reclaman sobre la actual situación de la salubridad pública, cuando fueron ellos los que atacaron a los médicos más experimentados, quitaron recursos destinados a la salud y construyeron con sobreprecios, hospitales inservibles y sin la implementación necesaria. Afirman que han construido las mejores carreteras, centrales hidroeléctricas y más obras, pero todas esas obras fueron pésimas y de la más baja calidad y con sobreprecios fabulosos.

   La historia les hará justicia, la merecida, cuando se reconozca que sembraron en todos los ámbitos del país, la corrupción. Cuando, con pruebas irrefutables, se justifique que construyeron una estructura jurídico-legal, para apropiarse de los recursos públicos y quedar en la impunidad. Cuando se demuestre que acabaron con las instituciones públicas, con las organizaciones de trabajadores, de educadores, de médicos, de periodistas, de militares y policías, de indígenas, etc. La Justicia tarda pero llega, y en la Historia quedará registrado que el correísmo fue el peor gobierno que ha tenido la República.