En la parte de afuera de los templos se instalan los comerciantes con la venta de los incendios. FOTO M.S. LA GACETA

Palo santo, el sahumerio y los inciensos emanan una fragancia agradable al ponerse en contacto con el fuego y a traen la atención de los transeúntes especialmente en las afueras de las iglesias. Los comerciantes de estos productos no sólo los venden por Navidad, sino que lo hacen durante todo el año.

La venta de las esencias y velas tiene más movimiento en diciembre por la temporada navideña. En las afueras de la iglesia de El Salto un recipiente de lata negra facilita la quema del palo santo y el sahumerio con el fuego se desprende un humo fragante, un tributo a Dios y más en este tiempo de Adviento y Navidad.

El aroma proporciona una sensación agradable y de bienestar al cuerpo, explica Rosa Pineda comerciante de estos productos.

El negocio funciona desde hace más de 15 años y fue heredado de sus abuelos. En una pequeña mesa está todos los aromas como: sahumerio, palo santo, copal, mirra, que también son utilizados para el espanto y el mal aire.

Todo el producto es natural y sirve para humear la casa y traer buenas energías. El palo santo es traído de la Costa en bultos, los pica y lo enfunda para vender, mientras que el copal es el nombre que reciben varias resinas aromáticas vegetales y el incienso lo trae de los puntos vírgenes de Sigchos.

Cada paquete está a un dólar; pero también hay el completo que son cuatro fundas por tres dólares.

A la par están las velas un color con un significado diferente por ejemplo blanco: paz, tranquilidad y pureza; amarillo: trabajo y dinero; rojo: para el amor en familia y pareja; violeta para la prosperidad; verde para la esperanza; azul idóneo para la salud y el rosado para que vaya bien en el estudio.

El conocimiento lo adquirió especialmente de su madre y trabaja de lunes a sábado de 07:00 a 18:30. La mercancía no sólo se comercializa en el mes de diciembre para las novenas del Niño Jesús, sino durante todo el año especialmente en febrero por la ceniza, abril por la Semana Santa y noviembre por los Difuntos.

En la iglesia de Santo Domingo también se coloca Jorge Pineda, desde hace 31 años. La idea de iniciar en esta actividad fue porque la empresa en la que trabaja en la ciudad de Quito quebró; entonces desconcertado llegó a Latacunga y el padre Domingo Acuña le dio la oportunidad de expender velas e inició con un charol pequeño y después fue aumentando el sahumerio y el palo santo.

Considera que cada persona tiene su forma de creer y la respeta, por ello que en el templo está la imagen del Señor de la Justicia y los devotos adquieren la vela morada.

A la par comercializa los cirios, la novena, villancicos, rosarios, escapularios, este último es muy poco utilizado y con la modernización los feligreses han dejado de usar el rosario de cordón hoy solo se ponen el de hilo. El señor de 55 años labora de 08:00 a 12:00 y por la tarde le reemplaza su madre. (I)

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