Hoy empieza sus labores el nuevo gobierno, los ecuatorianos han esperado con mucha expectativa este momento, luego de 15 años  de vigencia de una tendencia, que sabemos, las maravillas que dejó a su paso.  Lasso toma la posta de un país en crisis, por tanto, no se puede  esperar que de la noche a la mañana se levante un enfermo tan grave. 

De una manera acertada el Presidente de la República  ha manifestado que se debe poner énfasis al tema de la pandemia, pues si no se logra superar este problema, no se podrá solucionar nada, manifestó; luego dice que el segundo paso será poner remedio al tema del desempleo, este es el talón de Aquiles del Ecuador, en estos momentos, en los que sin duda se deberá impulsar una nueva legislación laboral, acorde a las circunstancias y al tiempo que vivimos, en el que claramente se puede decir que hay un antes y un después de la crisis sanitaria. 

Se ofrece bajar y eliminar impuestos distorsivos para estimular a las empresas y los emprendimientos, sin tener que ser víctimas de la negativa tramitología, que ahuyenta la inversión; también se dice que se cambiará la política fiscal, para poner en orden las finanzas públicas y de esta manera reducir el riesgo país.  

Los acuerdos comerciales también son una prioridad para el gobierno entrante, especialmente el libre comercio con nuestro principal socio comercial los Estados Unidos, además de la renegociación de los contratos petroleros, para poder llegar a un aumento progresivo de la producción.  

Estos son varios de los ofrecimientos de campaña de Guillermo Lasso, quien claramente quiere darle un reseteo a los despojos del socialismo del siglo XXI, que dejaron malos pasos y recuerdos en este golpeado país, por la prepotencia y especialmente por la devastadora corrupción.