Parece de cuento escuchar que el Parque Nacional Cotopaxi pudiera ser administrado por Esmeraldas, el de los Ilinizas por Guayas y el de los Llanganates y el Chalupas por Napo. 

No sabemos de qué cabeza salen estas ideas, pero las verdad es que no son acordes a la realidad en la que vivimos, por muchísimos aspectos. Primero, es ilógico que se pueda manejar a control remoto desde el otro lado del país, una reserva que no tiene nada que ver con una región costera y que seguramente los que manejan aquella regional, muy poco sabrán acerca de la realidad de nuestros parques. Segundo, lo más lógico sería que los maneje la provincia en donde se encuentran, y aquí resaltamos que por algo nuestra provincia lleva el nombre del gran volcán que nos gobierna, de lo contrario debería cambiar de nomenclatura a volcán Cocada, o volcán Esmeraldas.

Tan absurdo como se escucha lo anterior, es la propuesta que planteó el Ministerio de Ambiente, es imposible que una regional de Esmeraldas pretenda manejar el parque nacional más valioso y visitado del país, esto es prácticamente como quitarnos el apellido, la identidad, nuestro pasado, presente y futuro, todo. No se sabe cuál ha sido la intención del encargado de aquella cartera de Estado, pero sería bueno conocerla para saber a qué nos enfrentamos.

Valga la oportunidad para que las autoridades de esta provincia, de una vez por todas reclamen lo que nos corresponde por derecho y de esta manera, estos parques pasen de manera directa, a ser administrados por Cotopaxi, y la provincia nos siga de tonta útil, permitiendo que vivan otras reservas naturales con los grandes recursos que producen estos espacios únicos, sin que se puedan aprovechar para su conservación como se debería.(O)