• La Comunidad Andina de Naciones tiene una larga trayectoria. Hasta 1969, se denominó Pacto Andino o Grupo Andino.
    Fue establecida en mayo de 1969 en Quito, como un ámbito de integración regional, económica y humana, en teoría, libre de aranceles para el comercio entre sus estados miembros, y la libertad de movilización de sus nacionales por el espacio comunitario.
    El ideal de la integración americana viene de muy antiguo. Simón Bolívar ya lo propuso. La Gran Colombia fue el resultado, pero fue un sueño efímero que concluyó en 1830, apenas 10 años después de su creación. Bolivar muere antes de ver su sueño disolverse entre las ambiciones de sus epígonos, Santander, Páez y Flores.El anticipó ya el curso de un mundo cada vez más conectado, y la consolidación de unir espacios cada vez mayores de comercio libre.En el continente americano, la presencia de unos Estados Unidos hegemónicos , ponían de manifiesto la importancia de una real integración.El siglo XIX vió la génesis del Imperio Británico que se convirtió en la primera potencia mundial, en torno a sus colonias, su industria y su Armada.Hacia 1870, se produce un gran acuerdo aduanero entre la miríada de reinos y principados en que estaba fraccionada Alemania. De este acuerdo surge la unidad alemana, y la consolidación de la principal potencia económica europea. Cosa similar acontece con Italia, que ingresa como potencia al escenario europeo, tras 1500 años de ausencia.El Imperio Ruso por su parte, ha consolidado un enorme territorio, extendiéndose desde el Báltico al Océano Pacífico, en unos 17 millones de km/2, conectados por la línea férrea más extensa del mundo.Este incesante proceso de integración de grandes regiones, no se detiene en el siglo XX, produciéndose la unificación ideológica de China, bajo el régimen comunista, en 1948 tras un siglo de subyugación del país a poderes externos.Tras la tragedia de la Segunda Guerra se dan, en la asolada Europa, los primeros y tímidos pasos que darán lugar al Mercado Común Europeo, y finalmente, a la Unión Europea.Hoy, los principales espacios de comercio del mundo, son Estados Unidos, la Unión Europea y China, con mercados internos de cientos de millones de personas, con unas economías de escala enormes y eficientes. Como nos ha pasado tantas veces, nos hemos quedado en las discusiones, en los discursos y en las declamaciones, mientras del resto del mundo trabaja y se mueve hacia el futuro.Los proyectos sudamericanos de integración, el Mercosur y la CAN, han perdido 50 años en concretarse de manera efectiva, y es tiempo de implementar unos procesos creíbles y prácticos para integrar unas naciones mucho más cercanas culturalmente, que las que forman la Unión Europea.Nuestra incapacidad de alcanzar acuerdos mínimos, internos y externos, nos está pasando una muy pesada factura para nuestros hijos y nietos.No hemos pasado de una etapa primaria de producción exportable, ni incursionado en el camino de la innovación tecnológica y científica.El capital humano que producimos, a alto costo, ante unas muy escasas oportunidades, emigra a un mundo donde esas capacidades son muy valoradas. Nada es más costoso para un país que la pérdida de ese capital.

    En la región, predomina una marcada actitud negativa hacia las actividades productivas, la empresa y el emprendimiento. En el mundo, estos son los motores de las sociedades. Esa actitud, y las conductas personales y sociales que determina, son las que, de cara al mundo, minan la credibilidad de nuestros países.
    Como saben que las reglas de juego pueden ser cambiadas de un día al otro, el modelo de negocio que aplican, es uno de explotación acelerada del recurso, para una rápida recuperación de la inversión.
    Esta larga introducción hace relación a la decisión 878 de los integrantes de la CAN, Colombia, Ecuador, Peru y Bolivia, en el sentido de avanzar dentro del proceso de integración regional, liberando la movilidad de sus ciudadanos al interior de ella, y facilitando el que cualquier ciudadano de uno 
    de ellos pueda establecerse en el país del bloque que escoja, a través de un procedimiento simplificado para una residencia, temporal o permanente, con los mismos derechos y garantías que los ciudadanos de ese país. Sin duda, éste es un avance importante en el camino correcto, y así se lo debe saludar y celebrar.Pero un proceso de integración real, exige mucho más, partiendo de unas políticas económicas comunes, regidas por una legislación supranacional que fije unas reglas de juego iguales, en lo laboral y tributario, para evitar ventajas internas que dificulten el acceso de productos, vía supuestas normas de calidad o sanitarias.El concepto del proteccionismo está muy arraigado en nuestras culturas, y superarlo es esencial en el mundo actual.
    Miremos las experiencias de otros. Si Europa, desgarrada por mil años de guerras terribles, ha sido capaz de darse el más largo período de paz en su historia al crear el Mercado Común Europeo, y a partir de este, la UE., nos está enviando un fuerte mensaje de que la integración si es posible y deseable. Lo
     indispensable es la buena fe y la voluntad política.