La fundación Ecuarurral fue la que tomó la iniciativa que se desarrolla por primera vez en Cotopaxi. FOTO M.S. LA GACETA

La lenteja paisana, la papa yana shungo, la papa coneja negra y blanca, linaza son semillas que con el paso del tiempo se ha ido perdiendo y se debe al consumo del arroz y fideo, en este sentido en la comunidad Carrillo se desarrolló la feria Agrobiodiversidad, cuyo objetivo fue circular las semillas nativas que están dentro de la provincia.

Para la actividad se vincularon las organizaciones de mujeres de la parroquia de Cusubamba y Mulalillo. Guadalupe Padilla, técnica de Ecururral, explicó que la intención fue que exista un diálogo de saberes entre cada productor y que conozcan las variedades de semillas que existen y a la vez saber cuáles se están perdiendo para posteriormente multiplicarlas y conservarlas.

La Fundación Ecururral dentro de sus componentes  agrobiodiversidad y agrobiología  fue la que organizó el evento convocando a las ocho bases de las organizaciones Nuevo Amanecer y la Femican con sus siete bases teniendo más de 12 comunidades presentes, así también estuvieron productores de Chimborazo.

Según, Padilla y de acuerdo a una investigación existen 20 variedades de papas y actualmente hay entre ocho y nueve especies que se han ido perdiendo como son la coneja negra y blanca y también la yana shungo.

Antiguamente los adultos mayores eran los que tenían sus propias semillas, de las cuales no se necesitaba ninguna dosificación y al contrario con el abono de los animales se cultivaba el maíz, el trigo, la cebada, arveja, fréjol, el garbanzo etc., explicó Beatriz Padilla, representante de una de las asociaciones y perteneciente al barrio San José la Gloria.

Consideró que la linaza y lenteja paisana han sido productos que se han ido perdiendo, son rico en vitaminas y proteínas y de beneficio para la salud de las personas, a decir de la señora estos productos se han ido terminando por el cambio de la producción y el acceso a alimentos más fáciles como el arroz, fideo y la avena, igualmente han sido reemplazados por los pastos que son para las vacas que producen leche para la venta que faculta tener ingresos económicos para las actividades diarias.

Sin embargo, consumen el 50% de abono orgánico y el 50% el químico en vista de que la semilla debe ir desintoxicándose para volver a producir de forma natural. Refiriéndose al agua de riego nunca va a ser suficiente, puesto que en el verano es “triste” ver los campos secos; pero han trabajado mediante la colaboración de la gente y de las instituciones (provincial, cantonal y parroquial).

Blanca Arias, representante de la comunidad de Consolación Estrellita del Amanecer, se dedica a sembrar  quinua, melloco, maíz, jícama y zanahoria blanca, se vinculan en las ferias para darse a conocer y sobre todo para que su producto sea conocido por los consumidores. (I)

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