¿Se acuerdan cuando en los campeonatos deportivos de la escuela entonábamos los más inusuales cánticos de apoyo a nuestros equipos? Estaba por ahí el “oso, oso, oso, mi equipo es peligroso”, “A la bio, a la bao, a la bin bon ba, Pulgarcitos, Pulgarcitos, ra, ra, ra”, “Agua, jabón y deja, mi equipo no se deja” y desde luego el infaltable “Iza, Iza, Iza, comienza la paliza”, tras el primer gol en el partido.

            Pues al parecer a la dirigencia de la CONAIE se le quedó bien arraigado ese grito de “guerra” y lejos de toda lógica prefiere mantener una medida de hecho que ha afectado a sus propios comuneros que sentarse a conversar con el Gobierno en base a su “petitorio” de semanas anteriores, total, la paliza no la recibe la cúpula indígena, sino los estudiantes, mujeres y niños que como carne de cañón son puestos en la calle en cada manifestación, quienes pasan hambre son los manifestantes y no los que comen en el Segundo Muelle (un restaurante de comida peruana riquísima y aún más cara que rica en el norte de Quito) y finalmente las malas noches las soportan los que se arruman en los coliseos de las universidades y no aquellos que pueden dormir en colchoncitos “King size” en buenos hoteles, esa es la verdad desnuda de la movilización.

            “La protesta social es un derecho” Claro que sí, de hecho, es una garantía elemental de la democracia, la discrepancia de ideas, conceptos y acciones no está puesta en duda y como dice esa frase que se le atribuye a Voltaire “Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida para que puedas decirlo”, desde esta tribuna siempre defenderé la posibilidad de que la sociedad disienta con el poder, porque es saludable, porque es legítimo, porque es correcto.

            Aquello sin embargo que no es correcto es que la movilización social incluya los ataques a la propiedad pública y privada, las agresiones a ciudadanos que no pliegan al paro, a comerciantes informales a los que les arranchan productos, a dueños de tiendas a los que saquean, a profesionales que no les permiten llegar a sus trabajos, a transportistas a los que bajan las llantas o destrozan unidades, a equipos médicos y ambulancias que no pueden arribar a sus destinos y en consecuencia pacientes mueren por no recibir atención hospitalaria, lo que no es justo es que bajo el pretexto de una reivindicación social, una nación que se está levantando tras la pandemia y el paro del 2019 vuelva a quedarse postrada y que mientras los delincuentes comunes hacen de las suyas en los hogares de familias honestas, las fuerzas del orden no puedan hacer nada porque están dispersando las protestas.

            Hace un mes en este país se peleaba por el precio de sustentación de la leche, porque no se permita la inclusión de suero en los derivados lácteos, porque se establezcan mecanismos para que los pequeños ganaderos puedan vender sus productos, hoy cientos de litros de leche se botan por los desagües, ríos y en los campos ya que como decía mi abuelo en sus años en la fábrica “las vacas no descansan” y si no se las ordeña se enferman, esa es la realidad de un Paro Nacional que se mantiene por el ego de dirigentes que sin tener un solo voto quieren llegar a Carondelet, no lo digo yo, circulan ya los videos donde se pide que “soberanamente nos gobierne nuestro líder Leonidas Iza”, la soberanía radica en participar en elecciones, ganarlas y gobernar, les invito a intentarlo.

            Esto ha sido una pesadilla sin duda, la movilización inició con un manifiesto lleno de generalidades y sin pedidos concretos, la CONAIE perdió el norte, hoy es una maquinaria electoral que aún lejos de Pachakutik quiere imponer una agenda política sin ganar elecciones, sin tener votos y a la fuerza, señor Iza detenga esta masacre, deje de condicionar el diálogo, acepte la invitación de 300 organizaciones sociales y permita que el Ecuador vuelva a la paz y el trabajo.

            Segundo Leonidas a ti te digo “Iza, Iza, Iza, deja el ego y para esta paliza”. (O)