No, no comienza la paliza (o al menos eso espero); hace un par de semanas el Congreso de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) decidió por abrumadora mayoría elegir a nuestro coterráneo Leonidas Iza Salazar como su presidente, dando -en criterio de varios analistas- un giro a la izquierda más radical y reaccionaria, poniendo en entredicho además la relación con el brazo político de la Conaie, el Pachakutik.

            Y es que las discrepancias entre el movimiento del arco iris y el nuevo líder de la Conaie no son recientes, de hecho tienen larga data, recordará usted estimado lector que en las ‘primarias’ de selección de candidaturas cuatro postulantes indígenas optaron por la candidatura a la primera magistratura: Yaku Pérez, Salvador Quishpe, Jaime Vargas y Leonidas Iza, los dos primeros obtuvieron nominaciones nacionales, Yaku a la Presidencia y Salvador a la Asamblea Nacional, mientras que Jaime y Leonidas se quedaron al margen no solo de las postulaciones, sino -y por decisión propia- de toda actividad proselitista relacionada con las Elecciones Generales de febrero pasado.

            De hecho, en el reclamo efectuado por Yaku Pérez sobre el presunto ‘fraude electoral’ (que nunca se probó y por ende no existió), ni Jaime Vargas ni Leonidas Iza tuvieron presencia alguna, le dejaron ‘solito’ al candidato presidencial, su pareja Manuela, los simpatizantes del Pachakutik y uno que otro abogado y matemático desubicados y desconocedores del Derecho Electoral, lo que al final ratificó la existencia de una ruptura que cada vez se hacía más evidente.

            El Pachakutik tuvo en esas elecciones el más destacado papel de su historia, 28 legisladores, el tercer lugar en las presidenciales, un Parlamentario Andino y presencia en provincias de la Costa donde antes eran completos desconocidos, numéricamente fueron la segunda fuerza electoral a nivel nacional y en ese ‘resultadazo’ ni Leonidas ni Jaime estuvieron presentes.

            ‘Jaimito’ en cambio sí salió en un discurso cargado de matices a apoyar la candidatura de Andrés Arauz en el balotaje, lo hizo en nombre de las nacionalidades indígenas, perdón, de su nacionalidad indígena, perdón, de su grupo étnico, perdón, de él mismo, este ‘paso en falso’ le costó la expulsión de la Conaie, evidentemente la pérdida de su cargo directivo en ella y originó una crisis de poder en la organización indígena sin precedentes.

            Por su parte Leonidas hizo ‘mutis en el foro’, no recuerdo al hoy Presidente de la Conaie pronunciarse sobre su apoyo a candidato o tendencia alguna, como tampoco lo hizo en la Primera Vuelta Electoral, se atrincheró en su espacio propio y desde ahí planificó -con derecho- su acceso al cargo que hoy ocupa.

            Ya posesionado el presidente Lasso, Leonidas organizó una marcha pacífica en contra del alza de combustibles cuando éstos aún no habían subido ni tampoco se sabía si lo harían, recorrió las calles de Latacunga, se reunió con autoridades del Gobierno y así evidenció su poder de convocatoria en un evidente acto electoral vísperas de las elecciones del colectivo indígena.

            Leonidas ganó y dijo que las puertas del diálogo están abiertas “siempre que…” y ese “siempre que”, es el que condiciona cualquier posibilidad de acercamiento tanto con Lasso como con el propio Pachakutik, que asumió un gran desafío también en el Legislativo al presidirlo y es que si Leonidas no decide anteponer el país a sus propios intereses, abrir su mente a un mundo globalizado, entender que la empresa privada es el motor del desarrollo y que el Estado debe ser eficiente por encima de todo, ahí sí con la llegada de Leonidas al Poder, las calles se calentarán y de seguro dirán “Iza, Iza, Iza, comienza la paliza”. (O)