IN MEMORIAM

Ha causado mucho dolor y consternación su fallecimiento acaecido en Quito el 12 de abril del 2022. Nació en la ciudad de Latacunga, el 3 de julio de 1931; uego de culminar su bachillerato, se enroló como cadete en la Escuela Militar de Aviación.

Quienes tuvimos la suerte de conocerle, ser parte de su vida personal y militar por muchos años, podemos dar fe de sus extraordinarias cualidades personales y profesionales, de su especial don de gentes, amabilidad y caballerosidad; es decir, de aquellas virtudes propias de un humano íntegro y cabal. Demostró ser un esposo, padre abuelo y bisabuelo ejemplar.  

Será recordado como un ser auténtico, comprometido con la rectitud de proceder en el desempeño de sus múltiples cargos castrenses ocupados; siempre pendiente de su familia, velando por su unión, y por cultivar sentimientos de amistad, bajo normas de respeto mutuo.

Amigo leal y sincero. Fue el sobrino preferido de mis padres y nuestro primo más querido y cercano; nunca hizo mal a nadie, fruto a su íntegro corazón y a su alma generosa. Formó una familia llena de amor y solidaridad.

Recordaremos a un hombre ejemplar, justo y sobre todo bueno, cabal y honorable; su mejor legado será el de haber dado mucho por Latacunga, pues fue quien impulsó la modernización y ampliación del aeropuerto “Cotopaxi”.

Se desempeñó de manera ejemplar durante toda su carrera militar; dirigió la Dirección de Aviación Civil (DAC), entre 1966 y 1968, y como agregado aéreo en la embajada del Ecuador en Washington. Culminó su vida militar con el grado de General de la República.

Ocupó la comandancia general de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), durante los años 1972 y 1975, y la jefatura del Comando Conjunto de las FF.AA.  Soy fiel testigo de su actuar profesional, recto y responsable como miembro del Consejo Nacional de Aviación Civil, en una época de sustanciales cambios en la aeronáutica civil del Ecuador. Ejerció también de manera eficiente la Gerencia General de TAME.

Fue despedido con honores militares por parte de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, destacándolo como un verdadero “caballero del aire”.

Ofrecemos nuestros sentimientos de pesar a Elsita, a sus hijos, nietos y bisnietos y a todos los integrantes de la muy querida y respetable familia Izurieta Iturralde.

                                            ¡Que descanse en paz! (O)