Constan en la imagen Juan Muñoz Solano, exalcalde y exconcejales de la última administración. FOTO: LA GACETA / WA

Después de diez años administrando la alcaldía, Juan Muñoz Solano se despide dejando la silla vacía a su sucesor, que obtuvo el triunfo en las últimas elecciones seccionales.

Una década en manos de Juan Muñoz estuvo la Alcaldía, en la que se realizaron muchas obras, sin embargo, no todas fueron del agrado de la ciudadanía o bien dejaron un sabor agridulce. En la parroquia El Corazón las obras estuvieron a la vista, pero fueron muchas veces criticadas y hasta sembraron duda de su valor.

Juan Muñoz estuvo apoyado para llegar a la alcaldía por varias familias influyentes de la zona alta y baja, llegó de la mano de Alianza País, y en pleno apogeo de la llamada ‘revolución ciudadana’ ganó sin mayor problema en el 2009, luego en el 2013 se reeligió como alcalde y de la misma manera obtuvo su triunfo sin mayor inconveniente.

Se construyeron canchas sintéticas, así como el camal, y el techado de la plaza pública en la cabecera cantonal, además de juegos infantiles, techado de canchas, varios puentes, proyectos de agua potable en las zonas alta y baja, y la más emblemática el puente de Pihuapungo, fueron las obras que deja la administración de Muñoz. La inversión en los sectores desfavorecidos como niños y adultos mayores fue grande, en convenio con el MIES se dispusieron varios CIBV, y se atendió este sector vulnerable. 

A pesar de las varias obras su popularidad fue poco a poco reduciéndose y su fuerza política apagándose, varias de las familias que lo llevaron al poder fueron alejándose y definiendo su futuro político en otras tiendas políticas. Así es como aparecieron en las últimas elecciones como candidatos a la alcaldía.

La inversión en obras fue mucha, pero a pesar de ello, una de las que más llevó a que la ciudadanía mostrara inconformidad fue el tan esperado asfalto en la avenida principal de ingreso a la parroquia El Corazón; varios meses se realizaron trabajos de mantenimiento y adecuación para que la empresa encargada colocara el asfaltado, pero, llegó el invierno y no se logró tal objetivo. Esto dio paso a que las viviendas y los negocios apostados en esa avenida tuvieran serios problemas con las piedras, lodo y otros materiales que se acumulaban en las aceras destruidas, así como los serios inconvenientes para transitar, tanto para peatones como vehículos.

Ha sido una década de aciertos y desaciertos, pero Pangua quiere ya pasar la hoja y mirar hacia el futuro con el nuevo alcalde, las esperanzas de mejores días están puestas en la nueva administración y es el gran reto de Saúl Mejía. (I)