Después de largos diez y ocho días de paro nacional, con millonarias pérdidas económicas, al fin se pudo llegar a un acuerdo de paz, entre el Gobierno y los Dirigentes Indígenas, mediados por los representantes de la Iglesia y otras entidades.

Esta firma se dio, pero en mediio de ella el pueblo gritaba en cada provincia de la Patria, YA BASTA , queremos PAZ, queremos producir.

Nos han dolido las pérdidas humanas, la falta de oxígeno y tratamientos urgentes para los enfermos en los hospitales, el desabastecimiento  de comida para las ciudades, la falta de gas de uso doméstico, falta de transporte, quiebra de locales comerciales, ataques terroristas, suspeción de trabajos, cierre de carreteras, paralización de explotación petrolera, daños a propiedades privadas, paralización de la educación presencial,  y un sin número más de actos vandálicos. En verdad que fueron diez y ocho días de verdadero terror en las calles de todo el Ecuador.  La LIBERTAD y la SEGURIDAD se perdieron por completo.

NO PODEMOS PERMITIR que se vuelvan a destruir nuestras ciudades y paralizar todas las  actividades.  Esto es un llamado a decir BASTA por parte de los ciudadanos de la República que despúes de una pandemia aguda, y que,  empezábamos a reactivarnos, nos amedrentaron y nos obligaron a cerrar nuestros trabajos por un paro nacional eterno que lo único que trajo fue muerte y destrucción.

La firma del Acuerdo de PAZ está, pero no queremos que después de noventa días se encienda el panorama de octubre 2019 / junio 2022.  De ser así las Fuerzas Armadas y Policía Nacional tienen nuestro respaldo.

Los actos de violencia y terror deben ser castigados, no más impunidad, esperamos que las entidades de justicia hagan bien su trabajo, aplicando el peso de la ley pese a quien le pese. (O)