Tener casa propia, dinero, o ser socialmente notable, no es lo más importante a tener en cuenta para decidir una adopción; los informes para llevar a cabo ésta, más bien se refieren a que  sus padres adoptivos, sean personas estables, maduras, confiables y flexibles; contar con la inclinación permanente para brindar cuidados y ser ejemplo a seguir por el nuevo miembro familiar y además integrar un equipo de familia para que el entorno sea llevadero, amable y afectivo.
Estas últimas características decidirán  una resolución favorable para determinar si los solicitantes están en capacidad de afrontar el cuidado, crianza y porvenir de un ser humano indefenso, como es un niño candidato a la adopción.
Este proceso es largo,  se parece a la decisión de la pareja,  no se produce de la noche a la mañana; porque luego de haber intentado  tener un hijo algunos años, empieza a rondar por la cabeza de una pareja bien establecida y que se ama, la idea de la adopción; la cual, como es obvio, la analizan los esposos por un buen tiempo; se toma la decisión, pero aquí empieza otro camino, que a veces puede terminar con un NO, de parte de los psicólogos y trabajadores sociales; que en el caso del Ecuador, cuando los niños están bajo la responsabilidad de las casas de acogida que maneja el MIES, se exige un proceso:
Una primera etapa que empieza con una solicitud, los solicitantes asisten a un curso de información, se someten a pruebas psicológicas y exámenes médicos, entrevistas estructuradas para el efecto, visitas al hogar de los futuros padres.
Una segunda etapa con la presentación de una carpeta,  su análisis para calificar la idoneidad.
Una tercera etapa, si fueron idóneos, pasan  a formar un banco de elegibles para la adopción de los niños que también son declarados y elegidos  como adoptables.
Cuarta etapa, se declara a una pareja seleccionada para una adopción, con la aceptación de parte de los interesados, mediante carta.
Una semana después, llega el momento más emocionante, cual es el de conocer al niño, niña o niños, al otro día comparten unas horas en el hogar de acogida, el siguiente es una visita de un día  total, el tercer día el niño sale a su nueva casa, pero regresa en la tarde al centro que pertenece;  el cuarto día ya se queda en su nueva casa y en la tarde es invitado con sus nuevos padres a una emocionante y conmovedora despedida con lo cual…
SE CONSAGRA UN ACTO  SOLIDARIO  LLENO DE AMOR Y ESPIRITUALIDAD, TANTO PARA LOS NUEVOS PADRES COMO  PARA EL ELEGIDO…¡TE QUEREMOS, MARTÍN SEBASTIÁN!(O)

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