Niños y niñas de la escuela de Chilche jugando a la rayuela. FOTO N.CH. LA GACETA

Luego del feriado por Navidad y Fin de Año, niños niñas y adolescentes regresaron a clases, una de las motivaciones es el reencuentro con sus amigos y amigas.

Luego de varios días de vacaciones por el feriado de Navidad y Fin de Año, los niños, niñas y adolescentes retornaron nuevamente a las aulas este miércoles 02 de enero con nuevos propósitos y metas para este año, desde muy temprano los infantes hicieron escuchar sus risas y en algunos casos hasta llantos porque se acostumbraron en casa.

Ya en la escuela se encontraron con sus compañeros y compañeras algunos emocionados, felices e ilusionados mientras que otros preocupados por las tareas y deberes pendientes; pero nada mejor que reencontrarse con los y las amigas para hablar de las fiestas, pero sobre todo de los regalos que recibieron durante estas fechas festivas.

En las escuelas del sector rural la realidad es similar, a diferencia que un buen número de estudiantes deben madrugar más para llegar a los centros educativos, en la comunidad de Chillche perteneciente a Yanahurquito del cantón Saquisilí los estudiantes caminan entre 15 minutos y 1 hora para ir a estudiar.

Nada, ni siquiera las largas caminatas quitan la alegría de los niños a la hora de recreo donde juegan en grupos, ahí aún se conservan los juegos de la infancia, como al gato y al ratón, el elástico, al fútbol entre hombres y mujeres a la rayuela, alejados completamente de las preocupaciones y sobre todo de la tecnología.

Conversando con María, una niña de 11 años, nos cuenta que cuando va a la escuela se olvida de todas las preocupaciones y del trabajo que tiene que hacer en la casa, entre ellos está: la falta de dinero para que sus padres paguen la deuda por el terreno en el que viven, y el trabajo que ella hace cuando sale de clases es el cuidado de los animales y luego a ayudar a cultivar o cosechar las siembras para vender “aquí en la escuela bonito pasamos, aprendemos y jugamos” dice con una sonrisa tímida.

Así como María la mayor parte de las niñas de esa escuela esperan que haya clases para así liberarse de las responsabilidades que les asignan los padres en los hogares, donde juegan a escondidas cuando están lejos de la mirada de los adultos. (I)

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