Se prevé que, en marzo del 2019 si no se dispone otra cosa, se lleven a cabo las elecciones para elegir Alcaldes, Prefectos, miembros de los Gobiernos Parroquiales y vocales del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social; burocracia que será electa superando las 5600 dignidades, las que serían posesionadas en mayo del 2019 y durarán en funciones 4 años.
A un año de estos comicios, ya se van escuchando los posibles nombres que al parecer estarían interesados en ocupar los diferentes cargos públicos previstos para las próximas elecciones, principalmente para Alcaldes y Prefectos.
Entre esos nombres pienso que hay personas que han planificado hasta por cuatro años o más, esta carrera hacia el poder, eso sí con nueva camiseta, porque con las que competían anteriormente las debieron haber encontrado roídas; están aquellos también que tratando de cumplir con todas las reglas establecidas en sus apuros, sonreían, saludaban, y envían besos volados como suelen hacer las candidatas que participan para algún certamen de belleza, personajes que están en las radios y con vehemencia, opinan críticamente y censuran destacando solo los desaciertos y errores de quienes son las autoridades de turno, obviamente buscando algún protagonismo.
Rostros bien conocidos, los de siempre, los que visitan a ciertos gremios especialmente sindicales, quienes por determinadas fechas recurren a los dirigentes y a su masa, para escudar sus insidiosos intereses, estos políticos van haciendo reuniones para ver a quien les conviene arrimarse ahora, no resulta mal negocio hacer la función parasítica en algún partido o movimiento político fuerte.
No se vayan a enojar, es mi humilde opinión; o tal vez, la de ciudadanos que ya no comen cuento.
Se aproxima el momento de escoger verdaderos servidores públicos, aquellos que lleguen a un cargo de elección popular para servir y no servirse; es cierto las apariencias muchas veces engañan, tengo la leve impresión de que, quien gasta más para llegar al poder, es el menos correcto para ocupar un cargo; llego a esta conclusión puesto que, “en un mundo donde prevalece la conciencia material” ¿Quién invierte para perder?
No es necesario que un candidato sea nuevo o ya curtido político; se precisa principalmente que el hombre o mujer se encuentre investido de profunda moralidad y ética, con ideas frescas, con propuestas que encaminen a buscar el progreso de su tierra “nada más”
En pocos meses y cuando la llama empiece a encender la lid política, seremos testigos de los dimes y diretes entre los candidatos, es ahí, en aquel momento cuando salen todas las verdades, se desempolvan los documentos guardados por años volviéndose dardos venenosos que buscan desacreditar, nacen los acuerdos y se rompen las alianzas. ¡Todo está permitido en la arena política!
Quienes elegimos, debemos hacer un cambio profundo, a lo que siempre hemos estado acostumbrados, comprender que los discursos demagógicos jamás nos llevaran a ningún lado, discernir es nuestra obligación, sino seguiremos convencidos que el “tren bala, el teleférico, la vía Manta-Manaos, que involucraba a nuestra provincia como oportunidad, la descontaminación del río Cutuchi, la vía Salcedo-Tena, serian obras reales, puede que sí, pero no en el momento imaginario.
Debemos pensar que debe predominar a los típicos regalos de campaña, camisetas, fundas de víveres, cajas de fósforos y demás; los pensamientos, las ideas, aquella visión técnica y planificadora; la administración que guarda objetivos con metas a un futuro de cambio; sino conciudadanos seguiremos pagando las consecuencias de la camiseta de tela que nos pasa factura con valor de oro.
Es la hora de crecer, como ciudad y provincia, “somos un polo de desarrollo” por favor, pareciera ser que, solo las personas de afuera, miran ese potencial; tenemos todo para hacerlo. Cotopaxi es una provincia llena de maravillas, de bellos paisajes, lagunas, páramos, diversidad de especies vegetales y animales, nevados, inmensa historia cultural, gastronomía única, y llena de gente ilustre comprometida con su ciudad, con principios y valores, entonces ¿que esperamos?
Finalmente y visualizando a lo que se hace en la localidad , considero que sirve y de mucho, las obras entregadas en las parroquias, son trabajos que mejoran sin duda alguna la calidad de vida de las personas que habitan ahí, pero lamentablemente de qué sirve, la obra física, la masa de concreto, si esta no es complementaria a un estudio o conectada a un eje de desarrollo integral, ojalá la Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES) haga un control y seguimiento a los Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial y verifiquen cuanto se ha avanzado en la planificación de las administraciones que están próximas a fenecer, no olvidemos que este es un año político clave, del cual hay que estar pendientes de toda obra clientelar.(O)

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