Les confieso queridos lectores que quería escribir de otra cosa, si la semana pasada compartí con Ustedes mi opinión sobre el Legislativo que nos dejó (cual Año Viejo bien quemado), ésta quería enfocarme en temas más agradables, en cosas de Latacunga, en temas turísticos o incluso cuestiones de Derecho, quería, pero no me dejan.

            Hace 7 días les comentaba que mis deseos para la Asamblea que se posesionaría el día siguiente, eran que dejen el reparto, las condecoraciones y los premios a cambio de votos, para que olvidando la escasa aceptación del Congreso que se fue, volvamos a tener confianza en nuestros Representantes y “chululún” el viernes “bronca” en la Asamblea, no se designan autoridades, se rompe el pacto oficialista, los independientes hacen alianza con el bloque más débil y dejan a los “seguros” sin pan ni pedazo, ya ven ¡No me dejan! Tengo que hablar de la Asamblea que empezó.

            El método de Webster cambió la composición del Legislativo, las minorías tienen más representación, ya no hay partidos omnipotentes, ni mandatos desde Carondelet para que se vote por A o B moción, pero tampoco hay –de inicio- acuerdos básicos que permitan siquiera terminar la primera reunión casi una semana después, al paso que vamos, el “Guille” se posesionará ante una Asamblea incompleta, sin comisiones, sin Secretario y sin concluir este primer encuentro de los “Padres de la Patria”.

            Ya se gritaron, ya se salieron, ya se desafiliaron, ya los expulsaron, ya les dio hambre, ya armaron pactos y los rompieron, ya se juraron amor eterno y sí, ya son enemigos, todo eso en 5 días ¿se imaginan lo que se viene en los 3 años 11 meses y 25 días que nos faltan? Cojan canguil, dulces y cola, porque ninguna película, documental o serie nos entretendrá tanto como la pugna de poder en el “Cholliwood” parlamentario del Ecuador.

            Ese show legislativo sin embargo tiene un ingrediente especial, por primera vez un indígena presidirá oficialmente la Primera Función del Estado y no solo eso, sino que no será “un” indígena, sino “una” indígena, doña Guadalupe Llori, “arrarray” ahora a Pachakutik le toca abandonar la discusión de la agenda desde las calles y llevar ese debate al Parlamento, dirigirlo y ser demócrata con la opinión ajena, ahora es el movimiento del arco iris el que fijará la agenda, el que decidirá qué se discute y qué no, ahora ya no podrá quejarse por estar en minoría, ahora al fin veremos lo que las mieles del poder hace con sus dirigentes, puede ser el inicio de algo grande o simplemente el principio del fin.

            En definitiva, la Asamblea que inicia no parece muy distinta de la que se fue y eso me apena, confieso que varios nombres del Legislativo que se quedan me daban esperanza, espero que al final de esta pugna por designar directivas, el Congreso que empieza sea mejor que el que se fue, o al menos no sea peor. (O)