No hay peor cosa que sentirse enfermo, caer con una gripe, faringitis, dolor de estómago, de cabeza u otras dolencias. A nadie le gusta padecer de malestar, y menos si tiene obligaciones importantes que cumplir. Muchas veces no tomamos las precauciones y en lugar de coger una cita médica la postergamos y vamos al trabajo, o al estudio con un malestar que ni nosotros mismos no sabemos qué está ocurriendo.

Cuántas veces nos ha pasado que un familiar o un amigo, se siente con algún malestar y le decimos, tómate esta u otra medicina ¡qué bien te sentará !….y muchas veces la aceptan.

No nos damos cuenta que cada organismo es diferente, y puede reaccionar de forma distintos a los tratamientos. Hay tantas contraindicaciones y en muchas ocasiones, no las tomamos en cuenta, siendo la automedicación totalmente contraproducente.

En una misma familia pueden haber casos de alergia a la penicilina, la sulfa, a los desinflamantes, o a la misma comida que está preparada de una forma que a otra persona no le afecta.

El dolor de estómago puede ser una bomba de tiempo, por citar un ejemplo, se prescribe a una persona una pastilla que le quita totalmente los síntomas, y resultado ser una apendicitis u otro cuadro agudo y al llegar al médico, se asombra y muchas veces dice: “pero si no te encuentro nada”. Es porque ya con anticipación ingirió algo que oculta el cuadro, y en la mayoría de casos es grave.

En las mismas vitaminas que tienen venta libre, se ha observado la intolerancia de mucha gente a la vitamina B por un ejemplo, o al Ginsen que parece tan inofensivo pero que puede producir taquicardias.

No es por demás también tomar precaución, ver si la medicina ya caducó o si ha estado expuesta a mucho calor, esto también altera sus componentes y en lugar de medicina se convierte en un veneno.

Es conveniente tener las medicinas en un lugar fresco, fuera del alcance de niños y mascotas ya que podrían alcanzarlos y llevarse una grave sorpresa. También se aconseja llevar un pequeño collar o pulsera con el medicamento al que se tiene alergia y el tipo de sangre si es posible. Esto ayuda a los médicos en caso de una emergencia.

Los frascos ya utilizados con medicina tipo jarabe, es mejor sacarles la etiqueta y botarlos. Así como también las inyecciones ya utilizadas, sacar la aguja y ponerla en un recipiente aparte. Todas las medicinas y utencillos utilizados deben ir en una funda color rojo si es posible.

Las cremas para la protección solar también tienen que ser revisadas, muchas veces no nos damos cuenta si estas ya han vencido, y pueden producir muchos efectos secundarios en la piel.

Las donaciones de medicinas igualmente tienen que ser revisadas, ya que, en lugar de hacer un bien, no aportamos en nada, por el contrario, ponemos en riesgo a los pacientes.

“Todos los medicamentos son peligrosos en la automedicación”, siempre hay que consultar al médico por más inofensivos que parezcan. (O)