En este año la capital festejó de forma diferente sus 486 años de fundación, había que tomar medidas y guardar el distanciamiento.  Qué triste, pero fue necesario.

Quito estuvo apagado, con un clima variable, se notaba la salida de muchos capitalinos a las playas y diferentes partes del Ecuador.

Hubo un ambiente nostálgico, pues no se escuchaban los ¡Viva Quito!, ni tampoco hubo el famoso desfile que a la gente le encanta.

Los campeonatos de 40 se hicieron dentro de las casas, las carreras de coches de madera tampoco se dieron.

Claro está que las medidas fueron bien tomadas, ya que en caso contrario este mes tendría más contagios y problemas para recibir la Navidad y el año que viene.

A pesar de haber vivido estas fiestas con restricción total, estamos todos de acuerdo en que fue una medida de lo más acertada.

Muchos vimos programas en la televisión, radio o por zoom, entre otros, donde nos podíamos conectar y festejar de una forma prudente a nuestra capital, pensando en los demás.

Aprovechemos para conocer más de nuestra capital, y sigamos cuidándonos para que el próximo año  la celebración sea diferente si Dios así lo permite.

Si nos cuidamos en estas fiestas, nos esperan días mejores.(O)