Cinco años atrás, la ciudadanía latacungueña se indignó al conocer que la administración municipal Sánchez había resuelto, sin más preámbulo, construir un camal, pomposamente rotulado como Centro Regional de Faenamiento, nada menos que en los predios de la hacienda Obraje Tilipulo. Esta constituye un ‘patrimonio natural’ de propiedad de la ciudad, adquirido hace casi cuarenta años, con el propósito de preservarla junto a la casa que constituye un ‘patrimonio cultural’ con fines turísticos, que nunca se cristalizaron. Bajo el lema “la obra va porque va” los agresores aceleraban el paso pretendiendo lograr la licencia ambiental, manipulando evidencia como la presencia de TITO, el búho que habita en este hermoso reducto.

Foro Latacunga, un colectivo ciudadano que se había conformado pocas semanas atrás, se hizo eco de la oposición ciudadana y difundió la invitación para que se sumen con firma de responsabilidad todos aquellos copropietarios de este bien, es decir los habitantes de Latacunga, para demandar la promulgación de una ordenanza que determine el “destino exclusivo con fines recreacionales, en un ambiente natural y ecológico”  de la totalidad del inmueble que comprende 72 hectáreas, aparte del espacio ocupado por la casa de hacienda. La respuesta contundente no se hizo esperar y 11 231 latacungueños impusieron esa resolución ante el Concejo Cantonal, que lo recibió con asombro, pues se trataba de la primera resolución ciudadana en ejercicio de los derechos de participación, que ocurría en este cantón.

De mala gana, se tramitó la ordenanza en primera discusión, siendo aprobada por ‘unanimidad’, que es usual como estrategia esquiva, pues de no existir la voluntad política, dormirá por siempre. Sin embargo, avanzó un concurso de proyectos que concluyó con tres que recibieron la calificación de los ciudadanos por redes sociales. El ganador quedó en espera de la nueva administración Cárdenas, que lo aprobó y está en condiciones de ser adjudicado para su ejecución. La inversión se estima en seis millones de dólares, que generará ‘beneficio social’ para la población, pues será un aporte real en áreas verdes de tres metros cuadrados por habitante, duplicando lo existente.

El alcalde Cárdenas se ha empoderado del proyecto ciudadano y anuncia que cuenta con financiamiento del BEDE para su ejecución, y adecuaciones emergentes en la casa hacienda. Compromete la aprobación de la Ordenanza en los próximos días, lo que asegurará que no se destine dicho espacio para otra actividad, por ninguna administración y preservará un anillo de un kilómetro a la redonda, en el que únicamente se autorice la instalación de actividades de ‘bajo impacto ambiental’ definidas por la autoridad competente. Se creará también una ‘comisión ejecutiva’ que vigile el buen uso del área, monitoree la ejecución del proyecto y precautele los intereses de la ciudad, sin depender de la burocracia municipal.

Los habitantes del perímetro señalado tendrán la oportunidad de desarrollar múltiples emprendimientos que les brinden una oportunidad de generar ingresos permanentes y mejorar su nivel de vida, que al momento es uno de los más bajos del cantón, por la falta de oportunidades. Los visitantes del parque podrán visitar la zona y adquirir bienes y servicios ofrecidos por los campesinos, artesanos, agricultores, en sus propias chacras. Inclusive podrán desarrollar mini proyectos de turismo para alojar viajeros. El flujo de visitantes será importante por la presencia de la carretera Panamericana. Todo esto es el inicio de un sueño que beneficiará a toda la población. Nos complace mucho la decisión política del Burgomaestre y de los concejales, de hacer realidad el anhelo de sus mandantes. La participación ciudadana ha hecho posible construir un oasis de fauna y flora.

¡TITO, EL BÚHO, RECUPERARÁ SU CASA! (O)